jueves, 14 de julio de 2011

Para cagarse en Dios

Después de leer esto:
http://www.publico.es/espana/265783/el-estado-paga-la-mitad-de-la-visita-del-papa-en-2011
Me cuesta escribir una entrada respetuosa y en condiciones. Más sabiendo que la campaña a favor de los preservativos que se publicitaba en los autobuses de la ciudad de Madrid ha sido retirada...
Desde el nacimiento Ángela me he vuelto muy escéptica. Un 99% de mi sentido común me dice que cuando te mueres, esto se acaba. A pesar que mis hijos portan nombres muy "bíblicos" mis creencias religiosas nunca han sido firmes, la iglesia católica como institución hace mucho que me parece peor que la  mafia italiana.
Para resumir: me parece tan absurdo creer en un Dios creador como creer en los reyes magos.
No ha sido de sopetón, de hecho ha sido un proceso gradual.
No es por despecho que he dejado de "creer". Justamente por desesperación, cuando vi que tres de las personas más queridas para mi, desaparecían casi de la noche a la mañana necesitaba creer que había algo más allá de esta vida. Porque me resistía a dejarlos marchar.
La primera vez que me di cuenta de mi propia finitud fue al año de morir mi padre. Una noche, a punto de caer en el más profundo de los sueños me desperté con el corazón desbocado, con la certeza que un día  también moriría, dejaría de existir y todo sería como antes de nacer. Y tuve un ataque de ansiedad.
Y en vez de ir a misa los domingos me bajaba los programas de Milenio 3 de Iker Jimenez personaje del cual también se podría hablar largo y tendido... A cada cual le da por lo que le da para afrontar una tragedia.
Luego nacieron mis hijos y han aportado tal felicidad en mi vida que no necesito creer en otra.
Por supuesto, cada uno es muy libre de creer en lo que le de la gana, en ovnis, en espíritus, gastarse un dineral en curanderos charlatanes o apuntarse a un curso de meditación trascendental.
Pero por qué tenemos que pagar de nuestro bolsillo a un tío con cara de Hannibal Lecter que han nombrado representante de Dios en la tierra. Si dijera un tío que es el manager de Elvis ¿también le pagarían?

5 comentarios:

Nereida dijo...

Yo creo que creer en Dios no tiene nada que ver con la Iglesia. De hecho yo tengo mis creencias que me incumben solo a mí, pero me niego a pasar por el aro de la Iglesia. Habla una niña de colegio de monjas con la confirmación hecha que a día de hoy está casada por lo civil y que no piensa bautizar a sus hijos salvo que ellos lo decidan, llegado el momento. Por mí, que sean "moritos" toda la vida...

Gloria dijo...

Sigo diciendo que me INDIGNA esta noticia....
Habla otra niña de colegio de monjas e iglesia.... casada por lo civil y que no pienso bautizar a mis hijas...

Anónimo dijo...

pues yo no he hecho la comunion, no estoy casada y por supuesto paula no esta bautizada.. y estoy que trino con la poca vergüenza de la iglesia..
tari

Frikimami dijo...

Yo también de cole de monjas, confirmada. Con niño bautizado para gusto abuelil (me apetecia darles el gusto por motivos varios) y viviendo en pecado. Ni por lo civil.
Creo que no he sido bendecida con el don de la fe, aunque prefiero pensar que hay algo más despues de todo esto. La otra opción es muy triste. Que viva el autoengaño :P

Pettro dijo...

Soy creyente. Cristiana evangélica. Me he bautizado cuando he decidido que creo en Dios como mi salvador, casada por la iglesia (protestante) y por supuesto que mi hija y mi futuro hijo se bautizaran, si asi lo deciden, cuando ellos lo decidan. No estoy a favor de que financien basicamente porque a la iglesia protestante no se le da un duro y además se supone (solo se supone) que estmos en un pais aconfesional.... pero bajo mi punto de vista no se debería confundir Dios e Iglesia. Dios es mucho más que lo que la iglesia nos pueda "vender" Dios es el que leemos en la Biblia y estoy segura de que este despilfarro tampoco le parecería bien (pero para algo existe el libre albedrío). Para mi es una parte muy importante de mi vida por eso no me gusta que sea Él el que se lleve las culpas de las estupideces que hacen aquellos que dicen hablar en su nombre.
De todas formas, cada cual es libre de creer en lo que quiera, obviamente.