viernes, 24 de diciembre de 2010

No me he olvidado.

No me he olvidado.
La quería con toda mi alma,  y la querré hasta el día en que me muera. La persona con la que más he discutido en mi vida, la que más me ha hecho llorar y también reír... Como echo de menos pasear con ella por la carretera de Sants, mirando escaparates y discutir por el bajo de la falda...
Mi madre.
Se fue el 17 de diciembre de 2003, a las doce del mediodía, sin hacer ruido, todo lo contrario a como era ella...
Fuerte, valiente, cabezota, decidida, un poco bipolar para que engañarnos.
Este 17 de diciembre cumplió su promesa, siete años después de que nos dejara veía a mi hijo encima de un escenario y a mi hija aplaudirle con fervor enseñando su sonrisa traviesa. Me había enviado a mis bebés.
Por cierto tenemos a mi suegro ya en casa y estas Navidades después de muchos años, son muy especiales para mi.
Para mi mami este aria de Puccini que le encantaba.



Ops es que las prisas!! FELIZ NAVIDAD A TOD@S!

sábado, 18 de diciembre de 2010

Concierto de Navidad

Ni los Beatles causaban tanta sensación.
Ayer asistí a la primera función de Navidad de mi hijo. Con el colegio, se entiende. Cantaron una canción sobre el invierno pero la acústica era pésima y de los aproximadamente cuarenta niños que había encima del escenario sólo se sabían la canción cinco, el resto hacía "playback" como Milli Banilli (entre ellos el mío que me dijo el día anterior que la canción era sobre una tortuga y me cantó totuga teu banya, puja la muntanya... Tortuga o caracol, que más da si los dos tienen caparazón). Nadie de entre el público se quejó por eso,  aplaudimos hasta dolernos las manos porque le pusieron más entusiasmo que muchos de OT. Hasta Ángela tiró su galleta al suelo para aplaudir y gritar como una fan enloquecida.
Y nos lo compensaron con un baile muy bonito que les salió requetebien.
Nunca había visto a mi hijo tan emocionado.Antes de subir al escenario, nada más llegar al teatro (al aula de cultura del barrio) se fue corriendo con su profesora y sus compañeros de clase, con lo que me cuesta a diario dejarlo en el cole (aunque hace casi un mes que no derrama una lágrima) y se olvidó de mi. Está atravesando una Emmitis (su profesora se llama Emma) y tenemos Emma hasta en la sopa, pero yo encantada la verdad porque significa que se ha adaptado muy bien y que su profesora se lo ha sabido ganar.
Y que voy a decir yo, que mi niño era el más guapo de todos!

viernes, 10 de diciembre de 2010

Habemus árbol

Pués si, ya lo comentaba en FB, después de nueve años casada, por vez primera ponemos árbol, sintético y con bolas de los chinos, pero Gabriel está más que encantado, la primera noche quería dormir con él, hasta pucheritos hizo que mi niño está muy tiernito con conjuntivitis y mocos y más mocos para variar. Se conformó con un regalito de adorno y otro para Ángela claro que gritaba como una loca haciendo aspavientos con los brazos como si fuera a volar, y desenvolvió el regalito la muy. Casi se come el cuadrado de porexpan. 
Está encendido todo el día y mi hijo lo mira como si no hubiera visto un árbol de navidad en su vida, y a decir verdad es así, porque las navidades pasadas todavía no se enteraba de mucho y este año, catálogo en mano de juguetes, ya me ha dicho pa deyes quiero un coshe (para reyes quiero un coche) y esta mañana también queria un spiderman.
Pero hay dos miembros más de la familia que están emocionadísimas con el árbol de navidad. Con los cascabeles y las campanitas que cuelgan para ser exactos, y con el papa noél que el otro día llevaba Lluna en la boca.
Cada noche se escucha caer bolicas por el suelo y  claclaclacla el vecino de abajo debe estar muy contento, suerte que también tiene gato y es comprensivo.
Sin embargo estamos reticentes, mi suegro está ingresado con problemas de corazón, a esperas de un cateterismo, se nos están haciendo los días muy largos sobretodo a él pobre hombre, suerte que tiene su libro electrónico y lee y lee hasta aburrirse. Gabriel no hace más que preguntar por su abuelo y esperamos que para Navidades esté en casa (con dietra estricta eso sí) y pueda disfrutar de su familia y de sus nietos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Mi niña

Pocas cosas podía contar de Ángela hasta hace bien poquito, principalmente porque Gabriel acapara casi toda mi atención  y a veces pobre niña mía, siento que no estoy lo suficientemente por ella...
Pero puedo decir oficialmente que Ángela con diez meses y diecisiete días si he hecho bien los cálculos (seguro que no jaja), gatea. De momento no pilla velocidades muy altas pero promete, igual que promete arrancar el decodificador de la TV y abrir el cajón del mueble. Ahora ya nos tira los mandos a distancia del baúl que nos sirve de mesita de centro. Tengo que hacerle una llave de yudo cada vez que le cambio el pañal porque solo quiere sentarse y cogerlo todo, las toallitas, el pañal, tocarse el culo lleno de caca, le salen manos de todos los lados como a los pulpos.
 Mi niña se ríe con toda la cara, se le achinan los ojos, y dice mama diría que intencionadamente, tiene dos dientes en la encía de abajo y tres en la de arriba, la pala izquierda y los que están al lado, le falta la pala derecha y parece que se haya espiñao.
Aplaude a todo, dice adiós con la manita, baila y levanta los brazos, se los pone detrás de la cabeza como si fuera a bailar la Macarena, tiene más cojones que mi marido y mi hijo juntos, un genio de mil demonios. Si Gabriel le quita algo (cosa que pasa cada dos segundos) grita como si la estuvieran matando. Le encanta la música igual que a su hermano así que si la crisis aprieta igual nos vestimos de tiroleses y para el metro a pasar la boina a lo familia Trapp.
Tiene dos mofletes redondos y colorados más irresistibles que una manzana bañada en caramelo, y eso es lo que es, un caramelo dulce.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Ñam ñam

Antes de tener hijos, mi marido y yo nos reíamos de los anuncios en los que se publicitaban alimentos enriquecidos. Hay que ver, proteínas del pescado en la leche, vitamina C en los yogures y lactobacilus nosecuantus para combatir el nosequé yo...
Ahora que Gabriel tiene tres años y me parece un sueño cuando con dos, comía kiwis, melocotones, melón y toda la fruta que le pusieras por delante y hasta hace unos meses, hasta el bacalao en samfaina.
Llevamos muy mal muy mal, pero tirando a fatal, esto del comer. No es que quiera cebarlo para comérmelo en Navidad, sé de sobra, que la grasa no sirve para nada (a ver, alguna reservilla de grasa a estas edades que lo pillan absolutamente todo, no va mal), si dijera, es que está delgado pero come de todo y está sano, pués vale, me conformaría. Pero es que está delgado, come fatal y me pilla unas galipandrias terribles (que sí que sí, que es el primer año de cole, no ha ido nunca a la guardería y se tiene que inmunizar). Pero a veces me da la sensación que mi niño se me consume, cada día le veo los ojos más grandes.
El pollo le hace bola, hoy, sin ir más lejos, me he acordado de la Esteban mientras le soltaba a Gabriel un hipohuracanado ¡¡¡pero te quieres comer el pollooooo??? y no, no se lo ha comido, mis vecinos se habrán vuelto a flipar y a pensar que tengo triple personalidad.
Me canso, me agoto, últimamente las comidas se están convirtiendo en un pulso, a la supernany voy a llamar, y a la inglesa que tiene más mala leche, le amenazo. Él encantado, seguro, alguna vez que ha visto el programa (muy poquitas que a esas horas se cae de sueño, además, no vaya a copiar malos ejemplos), flipa en colores.
Así que hago acopio en el super de alimentos  enriquecidos , marcas blancas eso sí, por si todo es un cuento chino, al menos que salga barato. La leche enriquecida con cincuenta mil vitaminas incluida la C, leche y zumo casi dos en uno. Los yogures mondos y lirondos porque como le meta unos con bífidus ya me quedo definitivamente sin niño. Los actimeles para reforzar el sistema inmune. Y una sobredosis de jalea real con doble de propolis para que no se le jorobe la garganta, su punto débil.
Mi niño es como Superatón  supervitaminado y mineralizado.
Hago todo lo contrario a lo que se supone, se debe de hacer, lo mismo que esas madres que salen en la supernanny, grito, me desgañito, lo dejo comer con la tele, le amenazo con quitarle los dibujos y dejarlo sin postre. No propicio el ambiente de paz y tranquilidad para que no nos salga una úlcera de estómago, y sí, comemos con la TV puesta, incluídos los fines de semana, y hablamos con la TV de fondo, cosas de la vida, voy a tener que probar otras técnicas porque se me han acabado los recursos.
Menos mal que Ángela de momento, disfruta comiendo, igual que su hermano a su edad, no le hace ascos a nada, incluso come mejor que él porque a sus diez meses le das una galleta y se la zampa en un santiamén, le pirra el pan y todo lo que se pueda masticar (esto incluye lo no comestible también, lástima), un trozo de pera, un plátano, que maravilla... A ver cuanto dura su oasis alimenticio...

domingo, 28 de noviembre de 2010

Cumbres borrascosas

Hace muchos muchísimos años que vi esta película, una adaptación no demasiado buena para unos actores de la talla de Juliette Binoche y Ralph Finnes. Me cautivó eso si, la banda sonora de Ryuichi Sakamoto que pasó directamente al recopilatorio Cinemage . Si os gustan las bandas sonoras Sakamoto es el rey. Tiene el don que sus composiciones jamás suenan igual.

martes, 23 de noviembre de 2010

Eso me pasa por pensar...

Nadie me advirtió lo duro que era críar dos hijos. Bueno sí, mi madre, pero ella no cuenta, para eso están las madres, para no hacerles caso y pegarnos el batacazo.
Mi madre decía que los bebés eran una trampa, por propia experiencia que a falta de uno, tuvo cinco, deben ser adictivos como la nicotina...
A pesar que mis hijos "son buenos" (todavía no ha atracado un banco contestaba mi amiga Rebeca cuando le preguntaban si lo era el suyo), es decir, duermen bien del tirón (eso despierta muchas antipatías), hasta hace poco comían bien los dos (Gabriel se me está declarando en una alarmante huelga de hambre desde que los mocos forman parte de su dieta diaria,  me temo por eso que no tienen ningún poder nutritivo)  y aunque me montan algún que otro espectáculo en el supermercado son niños fáciles (ni me quiero imaginar pués tener un niño movido, los míos que son más bien de Villapachorrín de arriba y hay días que los vecinos deben pensar que se les ha mudado la niña del exorcista...).
Aún así voy a ejercer mi derecho a pataleta: estoy agotada, cuando llegan las diez de la noche se me acaban las pilas, estoy tan cansada que me quedo dormida mirando House (gran invento las series, han sido creadas para padres hechos caldo incapaces de seguir el hilo argumental de una película) y me duelen las cervicales que es un contento, es el precio que hay que pagar por tener niños de Villapachorrín de arriba que a Ángela le pesa mucho el culo a sus diez meses y ¿nueve kilos de peso? mañana saldré de dudas que tengo pediatra.
Cuando era muy muy joven y tenía mucha mucha energía hacía de canguro de dos hermanos que se llevaban dos años justos, niños fáciles también. El niño tenía tres años y la niña uno y me hice la promesa que los míos no se llevarían tan pocos años.
Las circunstancias mandan, ya lo dice el refrán: si no querías caldo toma dos tazas.
Pero sólo con mirar a mi par de cachorros perfectos y tiernos en un abrazo torpe y babosote me entran hasta ganas de tener otro.
Si ya lo decía mi madre...Son una trampa...

viernes, 12 de noviembre de 2010

Yann Tiersen

Soy una fanática de las bandas sonoras. Yann Tiersen es uno de mis compositores favoritos (Amelie, Good bye Lenin película que me hizo llorar y reír al mismo tiempo). Cada vez que escucho a Yann Tiersen me dan ganas de ser pianista en mi próxima vida.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

La cruda realidad

Ante todo advierto como en los telediarios, que la entrada de hoy puede herir sensibilidades a bajos estados de ánimo.
Yo hice un pacto hace años, un pacto que la mayoría hemos hecho con más de una persona. Y hoy así a bote pronto lo he recordado. He recordado que una noche de verano filosofeando con mi hermano mayor en la terraza de casa, mirando las pocas estrellas del cielo, hicimos el pacto que quien muriera primero visitaría al otro.
No sé porque hicimos este pacto, es el tipo de pacto que haces con tu cónyugue, no con tu hermano mayor aunque te saque dieciocho años y presupongas que por ley de vida, morirá primero.
Tenía cincuenta años cuando tuvo tres paradas respiratorias consecutivas. La última estuvo "más tiempo" con el corazón parado y en urgencias lo reanimaron porque era una persona joven, si hubiera sido un anciano, lo hubieran dejado morir...
Pasó toda una noche intubado en la UCI, los médicos nos dijeron que había pocas probabilidades de que despertase y si lo hacía no sabian si habría daños irreversibles en el cerebro por la falta de oxigeno...
Contra todo pronóstico despertó, como si tal cosa. Terriblemente asustado eso sí, me confesó que no había nada al otro lado, no había visto un túnel, ni una luz blanca celestial, ni mis padres para recibirlo con los brazos abiertos. Nada, la insconsciencia absoluta, la nada.
Todo para nada porque no superó otra crisis semanas después.
Va para seis años que mi hermano murió, salvo algún incidente "extraño" que seguro tiene fácil explicación (o no), no se me ha aparecido para desvelarme los misterios de la muerte.
Sin embargo esta mañana me he despertado echándolo terriblemente de menos, con una famosa canción de Carlos Santana sonándome en la cabeza. Quizás es su manera de decirme siempre estará conmigo... Y me ha costado un horror escribir esta entrada pero ahora me siento como si me hubiera quitado un peso de encima.
Va para ti Toni!

domingo, 7 de noviembre de 2010

Linkin park



Es una de las canciones favoritas de mi hijo, cuando salió el album "Minutes to midnight" estaba embarazadísima de siete meses y me harté de escucharla, no me extraña pués que el niño nos haya salido cañero...
No sé que me pasa con este grupo que por más que suenen no me canso...

sábado, 6 de noviembre de 2010

Parte meteorológico

Desde que Gabriel ha empezado el cole tenemos minihombre del tiempo en casa. Una vocecita nos va narrando a lo largo del día el parte metereológico: ha shalido el shol, la lluvia moja, el shol se ha escondío ¿donde está el shol mami? ¿detás de la nube? el shol esta dumiendo ha shalido la luna y las estellas ¡míííía mami las estellas!.
Hay que ver como te cambia la vida y el punto de vista de las cosas cuando eres madre. Antes de tener hijos mi marido y yo éramos como vampiros ocultos al sol, la primera vez que pisamos la playa con Gabriel hacía como diez años que no íbamos. Somos blancos translúcidos sobretodo mi costillo, que para estar media hora al sol necesita gorra y protector solar 60 y a veces hasta camiseta (parece el prota de la película Powder) así que poco nos motivaba esto de achicharrarnos al sol, pero claro, cuando tienes hijos si hay que ir a la playa se va, aunque se enteren hasta en Mallorca por los gritos que pega cuando lo metes en el agua (al niño, se entiende).
Y es que Gabriel no es precisamente moreno de piel, es más tirando a melocotón pero lo embadurnas también de factor solar y ala, que sea lo que dios quiera  (la pobre Ángela es blanca como una tiza ya veremos el año que viene como lo hacemos cuando se salga de los confines de la sombrilla). Pero ¿qué vas a hacer con un dos hijos tan tan pequeños? ¿irte de museos?.  Hay parejas que lo hacen, hace años vimos unos especímenes en el Alcázar de Segovia, una pareja jóven con tres hijos diminutos, uno que no tendría tres años, otro en un carrito que no llegaba a los dos y un bebé de meses colgado en una mochila. El padre le enseñaba un uniforme de soldado del año maricastaña al hijo mayor que lo miraba en estado de shock. Si a esas alturas de museo yo estaba saturada ni me quiero imaginar un niño de tres años.
Cuando tienes hijos, si antes no lo has hecho, empiezas a valorar más el buen tiempo, el horario de verano que te permite que tu hijos jueguen en el parque sin la luz de las farolas, que tomen el sholmíííííía mama estoy tomando el shooool! me dijo mi hijo cerrando los ojos y mirando al cielo, al salir a la calle después de cuatro días sin pisarla por una faringitis de caballo), a mi que me gustaba el horario de invierno, el frío, la lluvia, me estoy temiendo esta última y su mala costumbre de honrar con su presencia siempre a la entrada y salida del colegio.
Menos mal que no vivimos en Noruega...

lunes, 25 de octubre de 2010

Hay las "itis"...

Si hay una virgen del perpétuo moco  nos tendremos que encomendar a ella para ver si se los queda  todos porque en casa, desde que empezó el cole el pequeñajo, nos vamos pasando los virus los unos a los otros. Hacía años, desde mi adolescencia para ser exactos que no pillaba estos trancazos tan gordos, en un mes llevamos dos faringitis y mi marido que parecía inmune a los resfriados tampoco se ha librado.
Encima esta noche Gabriel tenía cagarrinas, no parece que haya ido a más y exceptuando que se ha tirado un pedo con sorpresa al mediodía y se ha estucado los calzoncillos, parece encontrarse bien...
Supongo que las profesoras de los pequeñajos sobretodo, deben ser inmunes a estas alturas entre tanto fluido infantil contaminado, son vacunas humanas. Si las muerde un vampiro seguro que les daría hasta por rezar un rosario...

miércoles, 20 de octubre de 2010

¿Espíritu aventurero? No gracias

Si yo hubiera sido Cristóbal Colon la tierra aún sería plana y América estaría sin descubrir.
Tengo cero espíritu aventurero y aunque me gusta visitar lugares nuevos, sea en el transporte que sea, no me entusiasma viajar. Me cuesta, una mezcla de nerviosismo, desazón lo que sea me reconcome el estómago; luego una vez puesta en faena reconozco que disfruto del viaje. Igualmente, el día que descubran la teletransportación, seré feliz.
He de hacer una confesión: me aterroriza volar.
La primera vez que monté en un avión fue dos semanas después del atentado de las torres gemelas. Me casé el 29 de septiembre de 2001.
Me quedé en shock como casi todo el mundo con el atentado del 11S. No paraba de decirme a mi misma que en dos semanas subiría por vez primera a un avión, rumbo a Madeira (menos mal que el presupuesto no nos dio para más lejos), maldiciendo a mi marido por no haberlo convencido para irnos a Benidorm con el inserso.
Al día siguiente en el trabajo me dio por preguntarle al que era mi jefe en esos momentos, que tal era esto de volar (las malas lenguas decían que había trabajado como ingeniero en la NASA) y me explicó con pelos y señales que había estado a punto de estrellarse en un vuelo cuando el avión había descendido en picado no se cuantos metros de golpe. Pensaba que bromeaba pero que va, era verdad...Que cafre... Y me sugirió que antes de volar me tomase un whisky.
Así que me subí al avión relativamente tranquila, con dos valerianas en el cuerpo sin saber por aquel entonces que el trankimazin (y el whisky) era mucho más eficaz para estos casos. O un buen derechazo en la mandíbula para dejarme fuera de combate como a Mr. T.
El despegue fue horroroso, pensé que me iban a estallar los tímpanos, mi marido emocionadísimo insistiendo que mirase por la ventanilla (él iba sentado en ventanilla, había hecho la mili en la brigada paracaidista) y, jamás lo olvidaré, al señor que iba en pasillo, con los ojos cerrados como si rezase (probablemente lo hacía) aferrado a un reloj de pulsera sin correa, frotándolo frenéticamente con el pulgar y el índice como si esperase que saliera el mismísimo genio de la lámpara Aladino...
La verdad es que nunca he estado tan cerca de perder el control, sólo fui capaz de pensar que era nuestra luna de miel y que no iba a estropearla, y que si mi marido paraba de insistir en que me comiera un trozo de tortilla de patatas igual no vomitaba...
Hicimos escala en Lisboa y cogimos otro vuelo hasta Madeira. Este despegue ya fue mejor y el aterrizaje en la isla recibió hasta aplausos porque el tamaño de la pista es para morirse de risa...
Mi marido estuvo toda la estancia en Madeira haciendo coña con que de vuelta me podía pillar una patera con brújula si no me apetecía volver a  volar...
Seguramente la próxima vez que me suba en avión será con mis hijos, y estaré tan concentrada en que no rompan nada (no se vaya a caer el avión) que no me dará tiempo ni a tener miedo...

martes, 5 de octubre de 2010

El club de los poetas muertos


Me falta muy poquito para cumplir los 38 y el otro día Circe acariciándose la barriga donde su hijo Alex nada plácidamente, nos preguntaba a Arantza y a mi ¿no os parece que fue ayer cuando teníamos examen de filosofía? Pués ayer, lo que se dice ayer, no fue...
Recuerdo que vi esta peli hace ya como 20 años mínimo, que se dice pronto, con el instituto (con Circe? Yo también estoy Dori...) y nos echamos unas risas con la profesora  de literatura cuando le dijimos a ver si se nos subía a la mesa como Robin Williams...
"Carpe Diem", literalmente, ahora sí que aprovecho el día y me faltan horas...
Pero por aquel entonces muchos intrepretaron haz el golfo o vete de parranda de lunes a domingo, aunque no era este el mensaje de la película creo que logró despertar la vocación de más de un  profesor de literatura en ciernes...
Por cierto hoy le han dado el nobel a Robert Edwards, el padre de la fertilización in vitro y como me faltan horas al día, aprovecho la entrada que si no, me olvido.
Gracias a él está Gabriel en este mundo.
Hay que ver lo jóvenes que estaban Ethan Hawke y Robert Sean Leonard.
Y no, no volvería atrás, ni sabiendo ni sin saber, me gusta mi vida tal y como es ahora.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Recuerdos escolares (I)

Estoy monotemática con esto de que mi hijo haya empezado el colegio, no dejo de observarlo y de pensar también en mi infancia y mi adolescencia escolar... Últimamente llora, bueno, de tres semanas que lleva de cole, ha llorado dos, la primera iba tan pancho por la novedad, que si la plastilina, que si los coches de juguete, los niños, las canciones. Y aunque le gusta, él mismo lo corrobora "zi, me guta el cole mami" "¿y por qué lloras?" le pregunté sin esperar respuesta, porque aunque habla a veces no lo entiende ni su madre, que soy yo o me sale por peteneras (¿como se llama el abuelo? Paco ¿como se llama la abuela? Paco también... Eso es economizar recursos),sin embargo dejó su cochecito de juguete en el suelo y me miró con sus ojazos negros "Poqué la mama se va".
Claro, menuda pregunta la mía, si es que es de lógica aplastante...
La verdad a pesar de sus lloros, que le duran justo girar el edificio en  el patio, sé que está bien, sé que le gusta, que se lo pasa bien, que su profesora y las auxiliares (de momento hay dos profesoras por clase) son cariñosas, les secan las lágrimas, los calman, los achuchan y los miman y otra madre con otra hija más mayor me corroboró que así era, que no era cuento, que eran majísimas.
Si se mean o se cagan encima, los cambian, el otro día el mío se cagó hasta el cuello, hasta lo ducharon, sé de colegios, yo pensaba que era un mito urbano pero amigas foreras de otros puntos de España me lo corroboraron (escuela pública también, es que si encima pagas...), que en si se lo hacen encima llaman a los padres para cambiarlos y si estás en el puesto de trabajo tienes que ausentarte .Y yo me pregunto... ¿y si eres maestra de esta escuela y tu hij@ de tres años acude a otra también te ausentarás de tu puesto de trabajo? Pués claro que no, generalmente se pacta con otras madres o se rota a turnos, o te buscas la vida, porque si eres médico y estás operando a vida o muerte a un paciente, no lo dejas en mitad del quirófano con las visceras fuera porque tienes que cambiarle de ropa a tu hijo porque se ha cagado encima.
Pero vamos, vaya tela marinera, que gusto debe dar dejar a tus hijos en el cole sabiendo que si se caga lo van a dejar con la plasta en el culo hasta que aparezcas para limpiarlo, o peor todavía, con el pipí helado en pleno invierno...
Entonces pensaba que ser profesor, sea a la edad que sea, y sobretodo a edades tan tiernas, debería ser algo vocacional, deberían hacer psicotécnicos para comprobar que los profesores son personas cualificadas para desempeñar su puesto de trabajo, para enfrentarse con 20 o más alumnos por clase cada mañana y reitero, cuanto más pequeños sean, más exigencias para desempeñar el puesto.
Recordaba mis años en el parvulario. En P4 la cosa fue bien (entonces el P3 te lo pasabas en casa o en la guardería), tenía una profesora que se llamaba Mercedes, muy joven y motivada que se pasaba el día leyendo cuentos y cantandonos canciones. De esa época lo que me viene a la cabeza es el ruído de los punzones resiguiendo dibujos, piezas de colores para hacer torres y poco más, no recuerdo nada malo de aquella época y no lloraba al ir al cole.
Lo terrible llegó en P5, teníamos una profesora que se llamaba Conchita (que asco, como yo tenía que llamarse) y me faltan apelativos peyorativos para describirla. Era andaluza (a simple modo informativo, que conste) y fumaba como un carretero, porque en aquella época, hablo del año ´78, todavía era lícito intoxicarle los pulmones a los alumnos. Recuerdo unas sandalias de plataforma que ni el mismísimo Frankenstein, y unos tejanos de campana, unas gafas grandes de sol a lo Risto Mejide. Pero sobretodo recuerdo el terror que me causaba su presencia y su voz.
Por las mañanas nada más sentarme, yo lloraba de miedo en el pupitre y ella me cogía de la mano, me sacaba al pasillo y me decia tajante que hasta no parase de llorar no entrara en clase.
Creo que era la única imbécil de toda la clase a la que se le ocurría llorar. Entre hipidos lograba contener mis lágrimas y entrar de nuevo en el aula.
Estamos hablando de una niña de 5 años, una niña "buena" y no es está mal decirlo, que yo era de las que se portaba bien, de las que obedecían y no armaban jaleo y de las que ya sabía leer, vamos que lo único que con dos palabras bien dichas me hubiera callado rapidito.
Cuando se enfadaba con un niño, lo subía a la mesa y lo amenazaba con quitarle bajarle los pantalones, algo al parecer también muy común en los ´70. 
Al año siguiente no volvió a la escuela, luego me enteré por mis hermanos que había tenido un accidente doméstico, se le había caído una olla de agua hirviendo encima. Ni idea que le pasó. Si sigue viva, porque no sé que edad puede tener ahora: señorita Conchita del colegio Provenzana de Hospitalet de Llobregat, ojalá ese año fuera el último que ejercieras la docencia.
Y soy educada, porque he borrado los insultos.
Seguramente, la pobre mujer, no era tan mala como la veíamos (yo no era la única que le tenía terror, creo que toda la clase estaba atemorizada), pero bajo la mirada de unos niños de 5 años resultaba monstruosa.

martes, 21 de septiembre de 2010

¡¡Felicidades rey mío!!

Mañana mi niño, mi rey, mi vida, mi cielo, mi todo, cumple tres añitos. Qué rápido pasa el tiempo... Todos los padres decimos lo mismo año tras año...  Hace tres años estaba en la habitación del hospital, esperando a ponerme de parto porque había ingresado con fisura en la bolsa amniótica y Gabriel se estaba quedando sin líquido, así que si en 24 horas no me ponía de parto me lo provocaban. No me dolía nada, estaba más fresca que una lechuga, por un lado impaciente por conocer a mi cachorro, de olerlo, como dice mi amiga María ese olor a vida, de abrazarlo... Por otro lado pena, porque mi embarazo finalizaba con tres semanas de adelanto y a mi me había gustado tanto estar embarazada, lo había saboreado  como al helado que creía no iba a volver a probar, y no me sentía preparada aún para compartir a mi hijo con el resto del mundo. Me había encontrado bastante bien, muy cansada desde el principio eso sí, pero a grandes rasgos no podía quejarme, sin náuseas, durmiendo a pierna suelta hasta el final (ya me ajustarían las cuentas con el embarazo de Ángela), más feliz que una perdiz y sin otra preocupación que mi barriga (y los pies, hichados como un Bigfoot) que le recomendaba a todo el mundo embarazarse.
Y también estaba el miedo al parto, que mi hijo naciera sano, a lo desconocido, al dolor a pesar de la epidural, a no perder el control y liarme a tortas con la comadrona (es broma) y ese largo etc que nos corroe a las madres antes de parir.
Pero lo que más miedo me dió fue que de repente fui consciente que iba a ser madre, que ya no había vuelta atrás y si sería capaz de estar a la altura (cada día que pasa estoy menos a la altura, hay días que se la situación se me va de las manos y los vecinos deben pensar de mi que soy la niña del exorcista, que se le va a hacer...).
Me ahorro los detalles del parto que no fue mal pero tampoco bien si comparo con el de Ángela. Mi hijo llegó al mundo el 22 de septiembre de 2007 a las 17:45 de la tarde haciendo alarde de los pulmones de barítono con que la naturaleza lo ha dotado.
Y como no sé si mañana tendré tiempo de mear adelanto esta entrada.
¡¡Te quiero más que a mi vida chiquitín!!

sábado, 18 de septiembre de 2010

Lecturas obligatorias

No logro entender con que baremo se mide la calidad de un libro y porque narices nos obligaban en el instituto (y también en la EGB) a leernos unos libros infumables y pasados de moda. Los clásicos. Iba a poner el Quijote de vuelta y media pero como no me lo he leído (ni me lo pienso leer a menos que me paguen muy bien), pués ale, me ahorro la ironía. Se supone que el objetivo, a parte de conocer la literatura de la época y como escribían estos autores, algunos de ellos anónimos (no era para menos, más de uno hubiera debido hacer lo mismo y morir en el olvido como la mayoría de los mortales) era que nos aficionásemos a la lectura.
Sobran comentarios.
También hay que decir que hasta hace bien bien un siglo (y me aventuraría decir que menos), el mercado literario funcionaba de manera muy distinta a la actual. Para que se me entienda "en el país de los ciegos, el tuerto es rey". La cultura llegaba a poquísimas personas y no necesariamente esas personas tenían que ser buenos autores, había poca competencia y seguramente había más de un Cervantes o de un Shakespeare entre el pueblo llano y analfabeto.
Pués voy al grano.
En el número uno de mi  ranking se dan de ostias Tristan e Isolda y Tirant lo Blanch, no recuerdo los autores y ni me voy a tomar la molestia en buscarlos en el google. El de Tristan e Isolda creo que me lo leí entero y el de Tirant lo Blanch pués tampoco estoy del todo segura aunque diría que me copié el trabajo de alguien...
El resto los pongo tal y como me vienen a la cabeza.
-Alfanhuí, de Rafael Sanchez-Ferlosio: pués lo leí en 1º de Bup y lo único que recuerdo fue la sensación que el autor se había fumao algo, que el argumento no tenía ni piés ni cabeza.
-El Lazarillo de Tormes: dentro de las obras obligatorias es de las menos inaguantables pero estoy segura que si alguien escribiera semejante bodrio hoy en día las editoriales no se darían precisamente de tortas por publicarlo, por eso el autor prefirió permanecer en el anonimato.
-Viaje a la Alcarria de Cela: me obligaron a leerlo en 7º de EGB y no sé en que estaría pensando el profesor de lengua para hacernos leer este libro a la tierna edad de 12 años. Me dieron ganas de arrancarme los ojos.
-La Celestina de Fernando de Rojas: bueno, confieso que la pude leer sin quedarme dormida.
Sí que me gustaron:
-Tiempo de Silencio de Luis Martín-Santos (lo he buscado en google) y no me obligaron a leérmelo, a mi hermana sí, rulaba por mi casa y en una gripe aburrida, me lo leí.
-El árbol de la ciencia, de Pío Baroja: era muy muy deprimente pero es una buena obra, además aprobé el exámen del libro con buena nota.
-Tormento de Benito Pérez Galdós: pués creo que lo leí en 3º de Bup y también me quedó buen sabor de boca, esto de la novela costumbrista era como el "Cuéntame" de la época.
-La plaça del diamant de Mercè Rodoreda (la plaça del diamante para las que sois de fuera de Catalunya), partía con la ventaja que ya me lo había leído, este y todos los de la autora, lo recomiendo a los lectores empedernidos pero el mejor para mi es Mirall Trencat (Espejo roto), si sois amantes de las sagas de familias depravadas, no tiene desperdicio.
Y a bote pronto no se me ocurren más, ya me contareis.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Gilitonteces varias

De camino a casa al dejar a mi hijo en el cole (que por cierto, lleva desde el lunes llorando al hacer fila, mecachisenlamar), he estado pensando en las cosas inútiles y desfasadas que se ensañaban y se sospecho se siguen enseñando en las escuelas e institutos y en las cosas útiles que deberían enseñarse.
Cosas inútiles que se enseñan:
-Las raíces cuadradas: ni falta hace que explique el por qué.
-La importancia de hacer buena caligrafía: tampoco hace falta tener letra de médico pero a mi sobrino Eric le llevan machacando desde 1º que no tiene buena letra. Vamos a ver...Que estamos en la era de la informática, es como si a Cervantes le hubieran obligado a escribir el Quijote con un cincel y un martillo en las tablas de Moisés.
-Las derivadas, las integrales (y no son galletas) y todas las pijotadas matemáticas que enseñaban en BUP , a menos que fueras a estudiar ingenieria cuántica  o la mismísima carrera de mates, dudo mucho, que sirvan para algo...
-La vertical puente y saltar al potro: tengo una amiga que aún tiene pesadillas con las clases de gimnasia (yo verdaderos terrores nocturnos). Y en 1º de BUP certifico que estas dos torturas medievales entraban a examen. Jamás hice la vertical-puente y jamás salté al potro, me ponía a la cola y dejaba pasar a los demás. Suspendí gimnasia y en septiembre me aprobaron por pena. Eso sí me ahorré romperme una pierna.
-Latín y griego: que conste que hice letras puras en 3º de BUP y aprobé ambas asignaturas, y confieso que hasta me gustaban "un pelín", si las comparamos con las matemáticas y las derivadas de las narices esto era un paseo por el campo pero no me han servido ni para jugar al trivial.
-Analizar frases: el complemento directo, el indirecto, el circunstancial y toda la patulea, al menos que hagas filología hispánica igual de inútil que las mates avanzadas.
-Dibujo lineal: que alguien me diga, además de mancharte los dedos de tinta y cagarte en el señor que fabricaba los rotrings (aunque mi hermanos me decían que más trágico era usar el tiralíneas), que utilidad tiene si no vas a hacer la carrera de arquitectura.
Cosas útiles que deberían enseñarse:
-A cocinar: no hace falta tener el nivel de Arguiñano, pero tampoco hay que conformarse con freír un huevo y hacerse unos macarrones. Unas lentejitas caseras, unas albondigas a la jardinera, una paella valenciana y cuatro platos dignos para la supervivencia sin joderte el estómago con frituras y precocinados los primeros seis meses de emancipación, son suficiente.
-A coser: tampoco basta con saber coserse un botón. Aprender a cogerse los bajos de unos pantalones (de nuevo mi madre se carcajea desde el más allá) o cambiar una cremallera (a coser las cintas de las batas del hijo que empieza el cole). Antes había una asignatura optativa en los institutos que se llamaba hogar, que era el equivalente a los trabajos manuales, porque de hogar poco, te enseñaban macramé (nunca la escogí, yo escogí coral, jajajaja, creo que ese año llovió a base de bien), ¿qué madre no ha tenido un macetero vacío de macramé criando polvo colgando del techo del comedor? (ni la mía se libró que mi hermana sí hizo hogar), también a hacer máscaras con papel maché, o figuritas de pan... Y me vuelvo a preguntar... ¿Que tendrá que ver el hogar con estas chuminadas?
-A llevar una casa y administrar los sueldos: suena muy yanqui  esto de cocinar y cuidar niños pero la vida también es comer, tener hijos e intentar llegar a fin de mes.
-Bricolaje y lampistería: cambiar enchufes sin electrocutarte, arreglar un grifo sin inundar la casa e incluso aprender a alicatar una pared, con los precios prohibitivos que tienen los paletas y lo majas que son las cocinas de ikea...
-Respeto: con la cantidad de casos de moving, bulling y todo lo negativo que acabe en ing está claro que a muchos niños no se lo enseñan sus padres.
Otro día hablaré de los libros tostones que me han obligado a leer. Eso sí que es inculcar amor a la lectura, jesús!

lunes, 13 de septiembre de 2010

Animalizando

Hay algo en mi Lluna que me recuerda a una eterna cachorra, quizás sea la mirada, esos ojos redondos como los de los peluches, tan característicos de las gatas careys...
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La foto no tiene ni un par de semanas y veo la misma carita dulce de Ewock de hace cinco años, engañosa por cierto porque a esta gata desde que hay niños en casa se le ha agriado el carácter. Supongo que gran parte de la culpa es nuestra, por hacerle creer que es una persona, o que nosotros somos gatos. Dicen que los gatos nos ven a su vez como gatos grandes y torpes.  Eso quizás la Nit, pero mi Lluni se cree una personita, durante dos años rellenó el hueco de los hijos que no venían, todos los achuchones, besotes y mimitos se los llevaba la consentida de la casa bajo la atenta y sabia mirada de Nit, que más de una vez estuvo a punto de hacer el ademán de llevarse las zarpas a la cabeza en plan estais creando un monstruo, seguid así...
Cuando nació Gabriel le vetamos, por desconocimiento, el acceso a nuestra habitación. Teníamos miedo que se colara en la cuna y sin querer le hiciera daño (de verdad que sin querer) decidimos cerrar la puerta. Fui tan burra de no prepararla antes, esperé y esperé pensando que tenía tiempo pero me daba tanta lástima que cuando quise darme cuenta estaba pariendo, porque el parto se me adelantó tres semanas.
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Así que fue desterrada de sus aposentos (es un gato, es territorial) y empezó a perder peso de una manera alarmante. Ante tal desgracia la puerta volvió a ser abierta, la gata a dormir en los pies de su dueña y todos tan contentos. Ella no es rencorosa, ni celosa ni nada por el estilo, es un animal, las rencillas con Gabriel han venido porque mi hijo es muy pelma y muy pequeño y ella muy miedica y antisocial.
Con Ángela la puerta siguió abierta...

¿En que estará pensando por eso mi Nit? ¿En algo trascendental? ¿O en si habrá latita para cenar?

domingo, 12 de septiembre de 2010

Ex-fumando espero

Soy ex-fumadora tirando a empedernida. Cuando me quedé embarazada de Gabriel, sorprendentemente lo dejé. En realidad lo dejé el día que me lo transfierieron (in vitro) y me lo tomé en plan "si dentro de 12 días estoy preñada aguanto del tirón y sino me voy al estanco a comprarme un paquete..." . Estaba tan desesperada por quedarme embarazada que si hubiera tenido que comer cristales rotos lo hubiera hecho.
Pués aguanté del tirón y cinco meses después de nacer volví a sucumbir ante los efectos de la nicotina. Una pena porque durante ese año largo lo llevé bastante bien, hasta aborrecía a los fumadores, me daban "pena" como predicaba Allen Carr en su libro "Dejar de fumar es fácil si sabes como" el cual me he leído (y no miento) como unas cinco veces mínimo...
Pero que de fácil nada, a mi el único método que me ha funcionado (y me sigue funcionando a la fecha de hoy) es la fuerza de voluntad y el humor de perros que se me pone cuando lo dejo (todo eso si lo mezclamos con un cocktel hormonal de embarazo se traduce a la santa paciencia que tiene mi marido).
Con Ángela volví a dejar "el vicio", y a pesar de encontrarme más bien tirando a mal, soñaba con montañas y montañas de cartones de tabaco rubio. Me recordaba a mi padre cuando tuvo un derrame cerebral que rebuscaba entre los pliegues de las sábanas más inconsiente que otra cosa murmurando "¿quien me ha chingao el tabaco y el mechero?" (hay que ver mi padre lo bien hablado que era JAMÁS había escuchado la palabra chingao salir de sus labios).
Se puede decir que hasta hace casi un mes no he empezado a superar el "mono" psicológico del tabaco. Empiezo a no envidiar a los fumadores y a tenerles un poquito (pero sólo un poquito) de lástima... El motivo principal sigue siendo el mismo que durante el embarazo: mis hijos. Su salud, porque por mucho que me lave las manos y no fume dentro de casa luego ellos, huelen a tabaco. El sentimiento de culpa que me provoca fumar, si yo me enfermo quien los cuidará (yo los cuido mejor que nadie). Y la cuestión práctica,  que cada vez que salgo de casa me llevo la casa a cuestas, como para andar acordándome de coger la cajetilla y el encendedor. Y que sólo tengo dos manos, si una de ellas está ocupada con un cigarrillo no doy abasto (no doy abasto con las dos), conducir un carrito de bebé y un niño de tres años por la calle son juegos malabares, no digamos si encima fumase.
De todos modos para consolarme (sigo soñando que fumo, que  le voy a hacer...) si cumplo sesenta años  y bajan los precios igual me replanteo el tema...

martes, 7 de septiembre de 2010

¡Al cole!

Pués el primer día de cole ha sido todo un éxito. Bueno, sólo ha estado una hora y media porque la primera semana es de adaptación. Estaba la mar de contento con su mochila de Buzzlightyear, su agenda del demonio de Tasmania, tan tan emociondo desde ayer que esta mañana a las 7:45 ya estaba despierto, casi lo asesino porque hasta las 11:00 no entraba (mañana va de 9 a 10:30) y yo tenía un sueño que me moría... El fin de semana me lo pasé marcando su nombre en la ropa (en cinta que se plancha, si tuviera que bordarlo me suicidaba directamente) aunque no me libré de coser tiras en los cuellos de las batas y de las chaquetas para colgarlas en las perchas. Casi podía escuchar a mi madre escojonándose en el otro mundo diciéndome ves mujer lo útil que es saber coser, ya te lo advertí. No creo que las tiras sobrevivan muchos días a mis torpes puntadas, me he planteado graparlas...
El caso es que mi niño, ya lo he dicho muchas veces, es sociable por naturaleza, no ha derramado una sola lágrima (la verdad es que pocas lágrimas he visto, en este cole los del telediario enseñando niños llorones, iban apañaos, a este paso esta generación se emancipa a los diez años), hemos entrado hasta la clase (esta semana nos dejan entrar) y se ha puesto a jugar con un garaje de juguete y un montón de coches con otro niño y ale, si te he visto no me acuerdo. Le he dicho que me iba y nada, es que ni adiós, me ha dicho a jugá. No se lo tengo en cuenta, es que a mi hijo los vehículos le tiran mucho, de momento el refrán tiran más dos tetas que dos carretas en su caso hay que aplicarlo a la inversa.
A la salida pués no se quería ir. Pobrecito mío creo que este año mi hijo se ha aburrido mortalemente en nuestra compañía...
Si llora en los próximos días ya contaré...

viernes, 3 de septiembre de 2010

Dentro de nada al cole

Ayer asistimos a otra reunión escolar. Nada importante, más de lo mismo, batas, chandals, horarios de la adaptación escolar, que nos dejan entrar hasta la clase con ellos los primeros días, normas de la escuela etc. Esta vez me llevé a Gabriel, aprovechando que mi marido aún está de vacaciones y podía estar por él, para que le pareciese más real "el cole" ya que no ha ido a la guardería.
Tal y como sospechaba enseguida hizo amigos, se olvidó de su padre y luego no quería irse.
Habrá que esperar por eso al martes 7 de septiembre para ver si lo llevará tan bien en cuanto me despida de él... Pero me da a mi que este niño tiene unas ganas locas de "independizarse" y que está hartito de vernos...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Compartiendo

Me hace gracia esto de decirle a los niños "hay que compartir" que conste, que aunque les cueste un mundo a los pobres, lo considero necesario.
Me hace gracia porque somos los padres los que acabamos "dejando".
En el parque donde vamos a menudo pués nos conocemos casi todos. La mayoría llegamos, sacamos los bártulos, palas cubos y demás y lo lanzamos a la arena para que todos jueguen con todo. El problema está cuando hay más niños que palas o cubos porque basta para que una tarde te olvides (Gabriel casi nunca juega con los cacharros) para que le entren ganas de jugar en el  momento justo (y lógico por otro lado) en el que están todos enfrascados en las excavaciones arqueológicas y se acaba armando la marimorena. Menos mal que con la edad esto se pasa sino me ya veo a algún abuelo asaltando una obra  y arreándole a un obrero...
Luego están los juguetes que se cambian. Tú me dejas la moto y yo te cojo la bici o el patinete (o el carrito de muñecas, a mi hijo le encantan, para reyes pienso pedir dos). Aunque también está la modalidad yo cojo la moto y me las piro. Eso se da en niños más mayores con padres "ausentes", es decir, estos que se ponen a hablar y hablar y hablar y se olvidan que tienen niño y que su niño es un bruto y es más mayor que la media (hablo de un parque pequeño donde la media de edad es de 4 años) que corre encima de la moto que ni Fonsi Nieto. Ahí no paso ni media, si no hay padres espiritualmente presentes, no hay moto. Y eso lo aplico a todos los juguetes, si los padres están en el banco dándole a la sinhueso (que conste que yo no soy muda, que también me gusta hablar y relacionarme con personas mayores de tres años y desde que no trabajo fuera de casa mi círculo es reducido, pero hay que tener los ojos puestos en el crío y las orejas en la conversación, todo un arte) en pleno debate vamos a arreglar España y mi hijo reclama sus juguetes, no hay moto, ni pala ni cochecitos y se acabó.
Y también están los padres de niños más pequeños, de año y medio o así que se agarran a los vehículos de juguete como si les fuera la vida en ello. El otro día se subió al patinete de Gabriel un nene de menos de dos años, conducido por su madre, mientras le suplicaba a Gabi ahora te lo devuelve cariño, ahora te lo devuelve, déjaselo que es más pequeño, ahora te lo devuelve, es más pequeño y pasaba el rato y cada vez que la madre iba a bajar al crío este empezaba a llorar, y mi hijo a mirarme con medio puchero y cara de haz algo! y Ángela rompió a llorar también y la madre del niño se hacía la sueca o la pobre no sabía como bajar a su hijo del patinete y cuando estaba a punto de pedirle a la madre amablemente el patinete (es que se me hizo eterno) apareció una amiguita de mi hijo con el cochecito de muñecas que se fue a jugar con los cubos y las palas ajenas y las dos suspiramos de alivio.
Los peores son por eso, los padres que vienen esporádicamente con sus hijos (por norma también más pequeños que la media) y no dejan nada. A pesar de que soy miope profunda los veo venir de lejos y entiendo que cuanto más pequeños de edad más les cuesta desprenderse de los juguetes pero el problema no son los niños que muchas veces ni recuerdan que tienen una moto o un coche en el suelo. Son los padres (y casi siempre hombres, que curioso). De entrada ya le comento a Gabriel "no toques que no es tuyo" y dependiendo de la respuesta "tranquila mujer que hay que compartir" (siempre y cuando el dueño NO LLORE, eso lo tengo también muy claro tenga el niño la edad que tenga) dejo que juegue o no. Si hay un silencio sepulcral (porque no es lo mismo que el parque esté lleno a que esté tirando a vacío) me las veo y me las deseo para que Gabriel no toque ese juguete por muy cutre que sea (el otro día fue un coche roñoso de los chinos, el padre me dijo "bueno que juegue pero que luego se lo devuelva", casi le escupo en la cara, por si fuera poco se le salieron las ruedas, casi me veía pagándole el coche de las narices). Hace poco también fue una moto y el padre del dueño apartó la moto y le dijo "esto lo dejamos aquí".
Recuerdo que bajo al parque con un niño que cumple tres años este mes y una niña de siete meses que a pesar de ser casi una santa, muchas veces le estoy dando de comer, la estoy durmiendo y sólo tengo dos manos. Que por cierto el "padre egoista" acaba de tener otro hijo (el mayor tiene poco más de dos años) que lástima no tener una emoticón de burla...

lunes, 30 de agosto de 2010

Sueño

He soñado que tú eras yo. Me mecías en tus brazos mientras me cantabas una nana y yo, con la  cabeza recostada en tu pecho, escuchaba el sonido de tu corazón...
Y entonces te miré y te vi joven, con el cabello negro recogido en un moño de geisha y los labios pintados de rojo como cuando de pequeña, fascinada, veía como te maquillabas delante del espejo de tu habitación.
Luego he despertado y durante un instante, aún estabas...

viernes, 27 de agosto de 2010

Vacaciones

Hemos estado cinco diítas en la playa (bueno en un hotel en Salou con piscina) y me han quedado varias cosas claras con respecto a mi familia:
-Que  Gabriel odia el agua.
-Que Gabriel es sociable por naturaleza, todo lo contrario a nosotros sobretodo a mi que más bien tiro hacia el otro lado, no puede evitar contarle su vida tenga año y medio u ochenta.
-Que Gabriel va para el mundo del espectáculo porque si no se sube a un escenario le da un patatús (en el hotel lo apodaban "el bailarín").
-Que es obediente (Gabriel ve con papi le decía el animador cuando por enésima vez se subía al escenario a mover el culo en un concurso de baile para mayores de seis años, y sí, mi niño obediente iba con papi y al segundo volvía a subirse al escenario...)
-Que a Ángela si le gusta el agua y sólo le faltaba el daikiri subidita en el flotador.
-Que Ángela duerme como un ceporro aunque le canten un fandango en la oreja.
-Que su sonrisa desdentada mueve montañas.
-Que nosotros estamos mayores y necesitamos otras vacaciones para repornernos de tanta actividad frenética.
-Que nuestros hijos son los mejores del mundo.

domingo, 15 de agosto de 2010

LAS VISITAS

El mejor consejo que me dieron cuando nació Gabriel fue: las visitas recíbelas en el hospital.
Me lo dió la matrona, una chica algo más joven que yo, un encanto de persona y de profesional. Y eso que no tenía hijos pero sabía de lo que hablaba.
Es un engorro sí, porque estás recién parida y no tienes el cuerpo para muchas jotas pero estás en el hospital, un lugar "parecido" a un hotel, donde te hacen la cama, te limpian la habitación y te dan de comer. Así que no tienes que preocuparte por el estado de tu piso, caótico por supuesto tras la llegada de un bebé que que solo hace que comer, comer y comer y una madre que sólo quiere dormir, dormir y que la dejen en paz...
Y cuando me refiero a las visitas no me refiero a familia más allegada (padres, herman@s) y a amigos íntimos que les dices, ala, me preparas el café y luego pones una lavadora (es coña). Este tipo de visitas no me preocupan porque la confianza da asco (nunca mejor dicho) y ven una pelusa -o un tercer gato, anda si yo creía que sólo tenías dos- no se van a escandalizar (eso creo...). Me refiero a LAS VISITAS, esas que no queremos recibir ni siquiera sin haber parido, esas que amenazan con venir y nunca vienen hasta que tienes un hijo.
LAS VISITAS esas que cuando las mencionas suena la música de Psicosis . Porque LAS VISITAS tienen la casa impoluta, nada fuera del sitio, ni una mota de polvo, los cristales transparentes, las persianas tan limpias que deslumbran al vecino de enfrente. Acabas pensando o bien son esclavos de la limpieza o bien tienen ayuda doméstica. O ambas cosas.
Tuvimos dos VISITAS y ambas hicieron bis con Ángela.
Una de las VISITAS dijo en ambas ocasiones que ella no era amiga de hospitales (claro y yo sí, no te fastidia) y que prefería venir a casa. Nosotros dijimos que preferíamos que vinieran al hospital pero fue como escuchar llover. Cuando nació Ángela pensé que no serían capaces de volvernos a hacer la misma jugarreta. Pero sí. Lo volvieron a hacer. Le advertí a mi marido que sólo sacara café,  pero se ablandó y acabó sacando el surtido cuétara, cortando jamón, queso y sacando las cervezas. En fin.
Otra de las visitas es la hermana de un amigo de mi marido. Tiene dos hijas y para mi es un gran misterio como consigues tener la casa limpia como una patena con dos niñas (si porque yo también he sido VISITA). Dos niñas eso si, con un comportamiento ejemplar. Cuando nació Gabriel ella se dedicó a enumerar todo lo que no debíamos hacer: no lo cojas en brazos que se acostumbra, pásalo a su habitación antes del año que sino luego verás (bueno ahí me adelanté, la verdad), y no recuerdo más, sólo recuerdo que me lo quitó de los brazos para hacerle cucamonas y me quedé tan pasmada que ni rechisté.
Con Ángela siguió con la retahila: ui deberías haberle quitado el chupete antes a Gabriel porque ahora verás, que celos, cualquiera se lo quita, y el pañal, y blablabla...Y volvió a arrebatarme  con la misma delicadeza a mi hija de los brazos.
Ángela nació en diferente hospital que su hermano y una de la enfermeras se ofreció a echar a las visitas de la habitación si daban mucho por saco, a lo que rehusé amablemente deja deja que mejor ahora que no luego.
Así que no te preocupes Sandra (sé que me lees) que yo iré a verte al hospital. Como diría mi padre créeme reina, no te cortes un pelo y deja las cosas claras.

Los inmortales

"Los inmortales" era una de mis películas favoritas de adolescente. La vi en el cine con compañera de clase que luego se convertiría en una buena amiga .Yo tenía 14 años recién cumplidos y acababa de empezar el instituto. Ella se llamaba Cristina y no se nada de ella desde hace muchísimos años. Sé que se fue a trabajar a Benasque y luego a las Canarias, ahí perdimos el contacto...
La verdad es que salí alucinadísima y enamoradísima de Cristopher Lambert que por entonces estaba como un tren. Con el paso de los años te das cuenta que la película era mala con avaricia y que lo único que se salva es banda sonora original de Queen.
Aunque  al mirar los fotogramas de la película y escuchar Who wants to live forever  me entra una punzada de nostalgia... 

miércoles, 11 de agosto de 2010

Otra sobre animales

Cuando estaba embarazada de Gabriel la gente me preguntaba que iba a hacer con mis gatas. Cuando digo gente no me refiero a familia y amigos (bueno algún "amigo" sin gatos lo preguntó) porque asumían que las gatas se iban a quedar donde estaban, es decir, en casa.
No había pasado la toxoplasmosis y tuve la gran suerte que mi ginecólogo ni me preguntó si tenía animales y lo único que me aconsejó fue que tuviera cuidado con los embutidos, la carne poco hecha y que lavara bien las verduras.
Recuerdo que la pescadera de la esquina  me comentó como quien no quiere la cosa que conocía a fulanito de tal con un gato que le sacó el ojo al niño... Ni que decir que esta historia no me afectó lo más mínimo.
En la actualidad hay personas que no entienden que mi hijo reciba algún arañazo de sus gatas, sobretodo de Lluna que se ha convertido a raíz del nacimmiento de Gabriel, en una gata sumamente territorial hasta con su compañera Nit. No es un comportamiento que le aplauda aunque sí le disculpo, pero el tema no es que Lluna sorprenda sigilosamente a Gabriel y así, a traición, le clave las uñas. Es más bien al revés. Lluna está tranquilamente en lo alto del sofá y Gabriel que cada día llega a más sitios porque crece y es más ágil, le da un manotazo, un pellizco o un achuchón muy fuerte que equivale a la estrangulación (me recuerda a los dibujos animados de la mofeta francesa empalagosa y la gatita, mi hijo es la mofeta).
La mayoría de veces Lluna sale corriendo y se esconde en otro lugar, las menos se vuelve y lo araña, son rasguños pequeños, y mentiría si escribiese que no me preocupa, porque una cosa es que le arañe la mano, el brazo, pero el domingo recibió un arañazo en la frente y aunque sé que no le va a sacar un ojo sí se lo puede dañar.
Pero pienso que debe aprender a convivir con sus gatas, a respetarlas y a no hostigarlas. Cuando empiece el colegio deberá aprender lo mismo con respecto a sus compañeros, recibirá también más de un arañazo, mordisco y bofetón, y él también dará los suyos seguro. No por eso no va a ir al cole. Por esta misma regla de tres nos deberíamos deshacer de Gabriel porque a veces no trata con cuidado a su hermana. Y claro que no es lo mismo, sus gatas no son sus hermanas pero también forman parte de la familia.
Luego está el tema higiene, pelos, pelusas, y demás cosillas. Mi marido fue asmático de pequeño y tengo un sobrino por su parte que además es alérgico a los gatos. Así que me pasé todo el embarazo rezando para que mi hijo no lo fuera aunque durante el embarazo de Ángela estaba tan preocupada por otras cosas que ya ni pensé en el tema...
Hay dos teorías, la famosa la mierda inmuniza y la otra vertiente que cuanto más entras en contacto con una sustancia más probabilidades tienes de acabar teniéndole alergia. Así que si nos remitimos a la segunda a estas alturas ya no podría acostarme con mi marido sin que me saliese un sarpullido (sí cariño, ya sé tú no eres una sustancia).
De momento, toco madera, Gabriel está más sano que un manzano y Ángela parece que sigue los pasos de su hermano.
Sinceramente, le tengo más miedo a los bichos que se pueda traer Gabriel del colegio (gripes, gastroenteritis, broquitis y todas las "itis" que no lo que le puedan contagiar las gatas que hasta la fecha es cero).
Todo este rollo viene a que ayer en el parque vi a un niño de cinco años el amago de tirarle un puñado de tierra, con mucha mala leche, a un chiuaua que no conocía de nada, y todo porque su madre le dice que si se porta mal un perro le morderá (a la madre al parecer no le gustan los perros, una historia chorra que no merece ni contar), y esta tarde he visto el lado contrario, una niña de unos siete abrazaba a su perrita Lluna (que casualidad) una yorkshire con paciencia de santa que se ha dejado acariciar por cinco niños sobones a la vez (entre ellos mi hijo que como de tonto no tiene un pelo a la perrita si la acaricia en condiciones), me ha emocionado verla besar a su perra con una efusión que ya querrían algunos novios. La madre orgullosa me contaba que a la niña se le da bien coser y le hace faldas a la perrita y sombreritos y que el animalito se deja vestir.
Y menos mal que he visto esta estampa porque la de ayer me dejó muy mal sabor de boca...

lunes, 2 de agosto de 2010

Sí sin mi chupo

Pués la operación sin Pete ha sido todo un éxito. Ha durado para ser exactos los diez primeros minutos de la siesta donde me lo pedía sin parar mamapetemamapetemamapete ¡el peteeee! Y ya no más, ayer lo buscó en la cama ¿onde etá el pete?Ah!Gabiel lo tiró a bashura! Sí, mi hijo habla "Gabrielino" y a veces ni yo lo entiendo...
Nos ha costado un Buzzlightyear pero han sido los 10€ mejor empleados en el último año, creo (bueno y las pegatinas de Rayo Mcqueen en la operación pañal, mi hijo o lo pilla todo muy rápido o se mueve por el interés, no sé que pensar...) ale pués estamos tan contentos que esta tarde le voy a comprar un Budy.

sábado, 31 de julio de 2010

jueves, 29 de julio de 2010

No sin mi Pete

Pués tengo una asignatura pendiente con Gabriel. Quitarle el chupete nocturno...
Tiene una adicción a su pete ( "¡el peteeeeee!" grita como una pescadera al final de la jornada rebajando las sardinas) superior a la mía a la nicotina (el mono psicológico aún me dura y eso que hace más de un año que no fumo pero sueño con montañas y montañas de cartones de tabaco, en serio) y me ha costado lo mío deshabituarlo durante el día, a base de ignorar sus súplicas mamaelpete mamaelpete mamaelpete ¡el peteeeee! Y así durante una eternidad como un disco rayado. Le desvías la antención hacia otra cosa, vamos a jugar con los coches o a ver el Pocoyó o a tirarnos balcón abajo que así seguro se nos pasa la gana de chupo y de fumar. Pasan los días y lo más o menos se olvida porque además para ir a la calle hace siglos que no se lo pide.
Pero la siesta y la noche, eso es sagrado. Por la mañanita, recién levantadito mi nene parece más chiquitín de lo que es abrazadito a su elefantito, su osito y su leoncito (lo que da de si una cama) y su pete. Teoricamente aún es un bebé, porque la primera infancia no comienza hasta los tres años y él, hasta el 22 de septiembre no los cumple.
Le doy los buenos días, un abrazo y un besote a mi niño que huele a sueño, Lluna viene a dorarnos la píldora y le requiso  el chupete a Gabriel. Le da unos cuantos chupetones como el fumador que le da unas cuantas caladas al cigarrillo antes de volver al trabajo y me lo entrega cabizbajo. Te, me dice solemne como el reo en el patíbulo.
Sé que lo va a pasar mal y si no fuera porque se le está abriendo la mordida lo pospondría  el tema un tiempo más por la noche, pero no puedo demorarlo, puestos a pasar malas noches mejor ahora que aún no madruga para ir al cole.
Le voy explicando que dentro de poco cuando se vaya a la cama ya no tendrá chupete y el me responde enfadado ¡no!¡Es mío! Y le he comprado un Buzzlightyear que hace burbujas a ver si me lo cambia por el chupo pero como de tonto no tiene ni un pelo, me dirá que vale, pero luego me lo volverá a pedir.
En fin, ya seguiré contando a ver como llevamos el tema.

miércoles, 28 de julio de 2010

Se acabó lo que se daba

Es extraño... El otro día le comentaba a mi marido que desde que soy madre y concretamente, desde que ha nacido Ángela, he dejado de creer en el más allá. No sé en que preciso instante durante los últimos seis meses pensé cuando esto se acaba, se acabó.
Me asusta la muerte, lo confieso, pero lo que más me asusta es el hecho de dejar a mis hijos crecer sin mi presencia.
El año pasado murió una chica que tenía una tienda de ropa en el barrio. Así de repente. A penas la conocía, le había comprado dos abrigos en las rebajas cuando aún no estaba embarazada de Ángela. Entré con mi hijo en la tienda, intercambiamos algunas palabras, que bebé más bonito, mi hij@ tiene cuatro años, que rápido pasa el tiempo, disfrútalo que crecen rápido...
Tenía puesta música de Depeche mode y pensé anda esta es de mi quinta...
Se me quedará grabado de por vida que cuando lavase el abrigo le diera la vuelta y no le echara suavizante...
Se llamaba Sonia, tenía 34 años y la tienda se llamaba Mal paso como la productora de Clint Eastwood.
De un derrame cerebral...
La tienda sigue abierta por liquidación y si puedo evitarlo intento no pasar por delante porque me entra una tristeza infinita.

martes, 27 de julio de 2010

Ay Luna lunera...

Lluna es una gata carey tortuga. Las llaman gatas feas o gatas de pueblo porque son raras de cojones, pero de feas nada porque las careys son originales como ellas solas.
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Ya es raro encontrar una carey en una tienda de animales pero yo me topé con una. Mi marido cumplía años, Nit necesitaba una compañera y me lié la manta a la cabeza, donde comen tres comen cuatro. La vi en la tienda de animales junto con dos gatos pelirrojos, de hecho, quería un gato pelirrojo pero la única hembra que había era ella. La dependienta me dijo "¿te llevas la negrita?" y lo de negrita era un decir porque el cogote, efectivamente, era negro pero cuando le dije "anda enséñamela antes que me arrepienta" quedé descolocada, ni el protagonista de la naranja mecánica. Aquello era la caricatura de un gato: tenía un ojo pintado, un pañuelo beige en el cuello y el resto del cuerpo como todas las careys, como si le hubiera caído un cubo de lejía.  Omitiendo además el par de parabólicas que tenía por orejas y que con la edad se le han equilibrado el resultado era de chiste.
No sólo en el físico resultó ser original mi Lluna -ah bueno! que era un regalo para mi marido, lo siento pero la Lluna es mía que para eso me corta la circulación de las piernas cada noche-, porque Lluna no maulla, emite un sonido a veces de macaco, a veces como si se hubiera tragado un patito de goma. Esta no abre puertas ni cajones -menos mal- pero es si le tiras un ratoncito de juguete te lo trae en la boca para que se lo vuelvas a tirar.    
PhotobucketEl problema es que se piensa que Gabriel es suyo, no sé si cree que Gabriel es otro gato -no sé donde leí que los gatos nos ven como a gatos grandes y torpes- o si se cree persona. Cada mañana en cuanto abro la puerta de su habitación Lluna se sube a su cama a darle los buenos días -suena así como currupipi!- Gabriel se emociona ohhh mama la Nuna  porque desde que Gabriel tiene el don de la palabra Lluna ha pasado a llamarse Nuna, hasta nosotros la llamamos Nuna a veces. Y Lluna en un acto de amor que le hace perder el miedo al bruto de nuestro hijo, le acicala el cabello a Gabriel mientras este permanece tumbado. Porque es una auténtica maniática de la limpieza -lástima que sea una gata y no sepa pasar la aspiradora- y a Nit la tiene limpia como los chorros del oro -la Nit para ser un gato es un poco guarreta la verdad- le brilla el pelo como en un anuncio de panten y a veces insiste en lamernos a nosotros -que conste que nos duchamos cada día-. También surgieron problemas cuando Gabriel empezó a gatear   y ponía su manita en el sofá para levantarse, pués a la Lluna le dió por darle un minizarpazo, una especie de quitaniñoquemolestas   porque Nit sin dudarlo, es lista como ella sola y cuando el niño la agobia hace un mutis por el foro y encuéntrame que lo tienes crudo, pero Lluna es territorial como el barco de Chanquete, de aquí no me mueve ni dios, o quizás se piensa que tiene derecho a regañarlo porque es suyo
Pero sé que en cuanto deje la puerta abierta de Gabriel, Lluna se irá a dormir con el, cada noche, para que en sus sueños salgan más gatitos esponjosos y achuchables. Porque si algo es nuestra querida Lluna, es adorable como un Gremlin.

domingo, 25 de julio de 2010

Yo no he sido

Ayer Gabriel dijo su primera mentira, y no fue precisamente piadosa porque se las cargó la pobre Nit.
Mi hijo (2 y 10 meses) estaba jugando con una mochila con un soporte de ruedas y la gata mirando la escena con cara de vas a tirar algo niño... Como efectivamente fue. Gabriel tiró una vela decorativa. Total le dije cielo ten cuidado, y mi hijo me respondió ha sio la Nit. Y se quedó tan ancho.
Me tuve que reprimir la risa y remarcarle que había sido él y no la pobre Nit que por una vez, no había roto nada.
Pués pronto empezamos...

viernes, 23 de julio de 2010

De brujos anda la cosa

Me contaba mi madre que una de las primeras canciones que recordaba haber escuchado era el Amor brujo de Manuel de Falla cantado por una tal Conchita Supervía. Mientras sonaba en la radio mi abuelo Vicente susurraba misteriosamente a mi abuela Loreto: “aquesta dona està morta” y mi pequeña madre se estremecía de miedo confusa, preguntándose cómo esa mujer muerta cantaba en la radio… A falta de videoclips musicales, puesto que en la España de aquellos años, precursora del “Cuéntame” no había llegado la tele, se la imaginaba cantando y bailando rodeada de otros muertos en medio de un infierno de fuego…
Con certeza no sé que edad tendría mi madre pero como mínimo 5 años, puesto que según la Wikipedia, la mezzosoprano Supervía falleció el 30 de marzo de 1936.
Mi madre debería haber sido coreógrafa de Hollywood por lo menos… Las imágenes que llega a transmitir una buena partitura a una mente infantil son asombrosas, ahora rescato esto de youtube y supongo que no dista mucho a lo que mi madre veía en su cabeza.

Yo sí tenía TV pero la película Fantasía sólo podía verse en cines. Toni, mi hermano mayor, tenía el disco de la banda sonora, y yo sin ver una solo fotograma de Mickey Mouse trajinando agua en el aprendiz de brujo me hice una idea aproximada de la escena.

miércoles, 21 de julio de 2010

Como pasa el tiempo...

Hoy hace 11 años que murió mi padre.
No voy a recordar ese nefasto día ni el vacío tan grande que dejó en nuestras vidas.
Voy a recordar, como cada día, el sonido de su voz, el olor de sus abrazos, su irónico sentido del humor... Sin embargo cada vez que escucho a mi hijo canturrear, tamborilear los dedos encima de la mesa o veo como mueve las manos dirigiendo una orquesta imaginaria al compás de una canción, me doy cuenta que mi padre no se ha ido del todo.
Lo que daría por eso, como exfumadora empedernida, por fumarme un cigarrillo, tomarme un café y volver a escuchar esta canción en tu compañía...

miércoles, 7 de julio de 2010

Nit

Nit es más lista que el hambre que no pasa. La noche de San Juan consiguió abrir la bolsa de los petardos y salir pitando pasillo abajo con la mecha en la boca. Y todo, porque el día anterior mi marido la había sacado de la caja donde venía convenientemente embalada para asegurarme que al niño no le había comprado petardos "trueno".
Como Nit tiene memoria de elefante a pesar de ser un gato, esperó a pillarme desprevenida para realizar tal hazaña, porque Nit no es una gata normal y corriente, nuestra Nit es mucha Nit...
Nit abre puertas, cajones, aparta sillas y cualquier día de estos nos monta un mueble de Ikea si le leemos las instrucciones.
Es majestuosa como una pantera con andares de hipopótamo, pesa alrededor de ocho kilos y cuando llegué con mi hijo a casa recién salida del hospital, casi me da un pasmo porque le triplicaba en peso y le duplicaba en tamaño. Hice lo típico, poner el capazo encima de la mesa y esperar que mis dos mininas vinieran a chafardearlo. Contuve el aliento y perdieron el interés al instante.
Dos años y nueve meses después Nit se ha arrepentido de no merendárselo mientras tuvo la oportunidad, ahora Gabriel le duplica el peso a ella y a la pobre le faltan patas para zafarse de sus torpes abrazos y tirones de pelo.
A veces mira de reojo a Ángela, imagino que debe pensar "el bocao que te daba yo en esa patorra".
En cuanto a Lluna, esa es otra larga historia...

domingo, 4 de julio de 2010

Operación sin pañal

No hace ni un mes le quité el pañal a mi hijo de 2 años y 8 meses.
No por gusto, si por mi fuera me hubiera esperado unos cuantos meses más pero el calor aprieta y los colegios también. En septiembre, entre otras cosas te los "piden" sin pañal. Dicen que respetan los tiempos del niño, que tienen en cuenta que un niño nacido en enero esté más avanzado que uno de diciembre.
Mentira cochina.
El 23 de junio tuve una reunión informativa. Lo típico: las batas –con botones, no tipo saco, para que vayan practicando, miré las fotos del blog del colegio y ni un solo niño de P3 llevaba los botones abrochados-, los tres libritos de lectura, las cuotas del AMPA por si nos interesaba ser socios y cuatro cosillas más que se podían contar en media hora pero las maestras tienen ese punto de deformación profesional al creer que un grupo de adultos tiene la misma capacidad de compresión que un niño de parvulario. Que fueran pillando autonomía este verano, subir y bajar escaleras solitos, que dejaran el famoso pañal….
Había escogido principalmente la escuela por cercanía. Dos niños pequeños, cuatro viajes al día, frío, lluvia y madrugones… Escuela pública, barrio obrero y el único concertado laico cercano no me tocaba por zona. Qué más me daba una escuela pública que otra.
Le pregunté a una vecina con hija en edad escolar:
“Ui no, en este cole no que hay muchos inmigrantes…”
Se me quedó cara de haba, mi vecina es dominicana. Entonces entendí que lo que quería decir en realidad era: “ui en este cole no que hay muchos moros”. Otra mami del parque me dijo que “en todos los colegios hay pero aquí hay más, además hacen grupitos”. Ella lleva a la suya a otro público de la zona, muy bonito porque es de reciente construcción y muy bien equipado y claro, supongo que los “grupitos” quedan mejor en un cole nuevo, además es de una sola clase por curso y como me dijo otra madre, “es que en el tuyo se notan más….”
Otra comentó que iba a llevar al suyo a un colegio del Opus Dei que cuesta una pasta y al empezar primaria separan a niños de niñas aludiendo aquello que las niñas tienen un ritmo de aprendizaje “diferente”. Para no caer en debates, resumiendo, el colegio iba en contra de nuestras creencias económicas y “religiosas” mis hijos no están ni bautizados… Si añadimos el agravante que Gabriel fue concebido por fecundación in vitro, cosa que la iglesia condena de todas todas, apaga y vámonos...
“Es que tienen muy buen nivel, a los cinco años ya leen” dijo otra mami.
Bueno argumenté que yo también leía con cinco años y no soy precisamente Cervantes. De bien poco me ha servido. Aunque claro, hay que justificar de algún modo los 300 euros en libros que se iban a gastar, si no leen en P5 con semejante dineral gastado en libros, menudo fracaso.
A lo que iba.
En la reunión del cole de mi hijo también puntualizaron la importancia de no llevar al niño con fiebre y que ellos, no estaban autorizados a suministrar medicamentos. De manera fina pusieron de vuelta y media a los padres que facturan al niño a clase con un chute de apiretal y que cuatro horas más tarde delira por la fiebre. Que buscaran a una persona para cuidar al niño si ellos trabajaban. Entonces me di cuenta de esa deformación profesional de los maestros al hablarnos como menores de doce años, si es que hay padres que el sentido común se lo dejaron no sé donde...
Yo no haré más comentarios al respecto que cada cual saque sus propias conclusiones.
Y nadie dijo más sobre el pañal.
Dos semanas antes yo estaba fregona en mano pensando que no iba a ganar para mudas. Me había empapado –nunca mejor dicho- sobre el control de esfínteres, unos te decían que era un entrenamiento y que a partir de los dos años era viable quitarles el pañal si daban una serie de signos. El mío más bien daba pocas señales, en abril lo había intentado y desistí en menos de media hora cuando mi hijo me dijo que “calzoncillos no, pañal pañal” y como madre irrespetuosa que soy había insistido en ponérselos y en veinte minutos me obsequió con tres pises.
Así que me cagué en los colegios y en sus normas y le puse el pañal otra vez.
Otros decían que es una cuestión madurativa y que si el niño no estaba preparado, no estaba preparado. Además podía traerle muchas consecuencias psicológicas negativas insistir en ello. Ciertamente, años atrás yo había hecho de canguro de un niño con encopresis (dicho de manera vulgar, se cagaba encima) y era un tema muy muy espinoso.
Aún así me armé de valor y el mes pasado le quité el pañal. La institución escolar es sagrada, podemos saltarnos los límites de velocidad, robar rímel en los chinos –yo no que conste- o hacer un simpa pero a algunos adultos como yo, llevarle la contraria a un maestro aunque tengas casi cuarenta años, pues no –aunque sospecho que las cosas ya no funcionan así-.
Fue una semana terrorífica, chantajeé a mi hijo para sentarse en el reductor y hacer burbujas en el baño, lo soborné con la casitos, caramelos, helados y -oh! milagro- pegatinas. Y perdí la paciencia, le grité, hice todo lo contrario a lo que se debía hacer.
Y al cuarto día escuché la frase más preciosa que he escuchado en el último año: “mama quero pipí en el váter”.
Y en los siguientes tres días empezó a pedir más pipi y a tener menos escapes hasta no se le ha vuelto a escapar más, ni la caca ni el pipi, ni está estreñido ni se contiene. Nada, como si hubiera nacido con calzoncillos de rayo macqueen.
Como el fumador que de la noche a la mañana tira el paquete lleno a la basura y no vuelve a fumar más.
Así que la próxima vez no pienso leerme tantos artículitos.