miércoles, 1 de septiembre de 2010

Compartiendo

Me hace gracia esto de decirle a los niños "hay que compartir" que conste, que aunque les cueste un mundo a los pobres, lo considero necesario.
Me hace gracia porque somos los padres los que acabamos "dejando".
En el parque donde vamos a menudo pués nos conocemos casi todos. La mayoría llegamos, sacamos los bártulos, palas cubos y demás y lo lanzamos a la arena para que todos jueguen con todo. El problema está cuando hay más niños que palas o cubos porque basta para que una tarde te olvides (Gabriel casi nunca juega con los cacharros) para que le entren ganas de jugar en el  momento justo (y lógico por otro lado) en el que están todos enfrascados en las excavaciones arqueológicas y se acaba armando la marimorena. Menos mal que con la edad esto se pasa sino me ya veo a algún abuelo asaltando una obra  y arreándole a un obrero...
Luego están los juguetes que se cambian. Tú me dejas la moto y yo te cojo la bici o el patinete (o el carrito de muñecas, a mi hijo le encantan, para reyes pienso pedir dos). Aunque también está la modalidad yo cojo la moto y me las piro. Eso se da en niños más mayores con padres "ausentes", es decir, estos que se ponen a hablar y hablar y hablar y se olvidan que tienen niño y que su niño es un bruto y es más mayor que la media (hablo de un parque pequeño donde la media de edad es de 4 años) que corre encima de la moto que ni Fonsi Nieto. Ahí no paso ni media, si no hay padres espiritualmente presentes, no hay moto. Y eso lo aplico a todos los juguetes, si los padres están en el banco dándole a la sinhueso (que conste que yo no soy muda, que también me gusta hablar y relacionarme con personas mayores de tres años y desde que no trabajo fuera de casa mi círculo es reducido, pero hay que tener los ojos puestos en el crío y las orejas en la conversación, todo un arte) en pleno debate vamos a arreglar España y mi hijo reclama sus juguetes, no hay moto, ni pala ni cochecitos y se acabó.
Y también están los padres de niños más pequeños, de año y medio o así que se agarran a los vehículos de juguete como si les fuera la vida en ello. El otro día se subió al patinete de Gabriel un nene de menos de dos años, conducido por su madre, mientras le suplicaba a Gabi ahora te lo devuelve cariño, ahora te lo devuelve, déjaselo que es más pequeño, ahora te lo devuelve, es más pequeño y pasaba el rato y cada vez que la madre iba a bajar al crío este empezaba a llorar, y mi hijo a mirarme con medio puchero y cara de haz algo! y Ángela rompió a llorar también y la madre del niño se hacía la sueca o la pobre no sabía como bajar a su hijo del patinete y cuando estaba a punto de pedirle a la madre amablemente el patinete (es que se me hizo eterno) apareció una amiguita de mi hijo con el cochecito de muñecas que se fue a jugar con los cubos y las palas ajenas y las dos suspiramos de alivio.
Los peores son por eso, los padres que vienen esporádicamente con sus hijos (por norma también más pequeños que la media) y no dejan nada. A pesar de que soy miope profunda los veo venir de lejos y entiendo que cuanto más pequeños de edad más les cuesta desprenderse de los juguetes pero el problema no son los niños que muchas veces ni recuerdan que tienen una moto o un coche en el suelo. Son los padres (y casi siempre hombres, que curioso). De entrada ya le comento a Gabriel "no toques que no es tuyo" y dependiendo de la respuesta "tranquila mujer que hay que compartir" (siempre y cuando el dueño NO LLORE, eso lo tengo también muy claro tenga el niño la edad que tenga) dejo que juegue o no. Si hay un silencio sepulcral (porque no es lo mismo que el parque esté lleno a que esté tirando a vacío) me las veo y me las deseo para que Gabriel no toque ese juguete por muy cutre que sea (el otro día fue un coche roñoso de los chinos, el padre me dijo "bueno que juegue pero que luego se lo devuelva", casi le escupo en la cara, por si fuera poco se le salieron las ruedas, casi me veía pagándole el coche de las narices). Hace poco también fue una moto y el padre del dueño apartó la moto y le dijo "esto lo dejamos aquí".
Recuerdo que bajo al parque con un niño que cumple tres años este mes y una niña de siete meses que a pesar de ser casi una santa, muchas veces le estoy dando de comer, la estoy durmiendo y sólo tengo dos manos. Que por cierto el "padre egoista" acaba de tener otro hijo (el mayor tiene poco más de dos años) que lástima no tener una emoticón de burla...

2 comentarios:

Ness dijo...

Bueno el tiempo te dará la razón y a ese padre le quitará la paciencia...jajaja

lacopadecirce dijo...

Glups...¿ese es mi futuro??