miércoles, 27 de noviembre de 2013

Vídeojuegos sí o no



Estoy a favor de los vídeojuegos. Tienen muy mala fama entre algunos padres y educadores, lo sé. En la actualidad es el equivalente a los libros en la época de Cervantes o a la televisión durante la década de los ´80. Pobre Don Quijote, adicto a los libros de caballería, hoy en día sería noticia en los informativos de telecinco con el Piqueras.
 A todos los miembros de nuestra familia, menos a las gatas, nos gustan los vídeojuegos. El otro día mi marido se quejaba de tortícolis, eso es de tanto jugar a la X-box, sentenció mi hijo dejándolo con un palmo de narices.
Tampoco entiendo el afán de muchos padres en alardear que a sus hijos no les dejan jugar a eso mientras consultan el wassap.  Los adultos vivimos pegados a una pantalla, del móvil, del tablet, del pc...   Si eres coherente con tu estilo de vida, es decir si vives en la montaña sin internet, sin electricidad ni agua corriente emulando a Cristopher Lambert en los Inmortales, es fantástico, pero si te sale la tecnología por las orejas ¿qué pretendes con tanto alarmismo?
Hay personas que son un poco como los Croods. 
Desconfian de todo lo que requiera evolución: la televisión, el cine, el microondas y hasta las vacunas han padecido y siguen padeciendo lo suyo.  Imagino que el hombre de las cavernas o cualesquiera que descubriese el fuego fuera reticente usarlo al principio jorobándoles la fiesta al resto de la tribu. Mis niños sólo comen carne cruda y por las noches no encendemos la hoguera que han dicho en radiomamut que es atrae a los malos espíritus...
Todo en su justa medida, si a tu hij@ de ocho años le encanta leer no le vas a sacar de la biblioteca Cincuenta sombras de Grey. Ni te llevarás al de seis aficionado al cine a ver  Guerra mundial Z. 
Existe algo que se llama sentido común y se supone que los adultos y sobre todo los adultospadres deberíamos usar.
Yo misma he padecido en mis carnes el famoso no leas tanto que te vas a quedar ciega y eso que mi casa estaba llena de libros y no para decorar la estantería del salón. Y mi madre no iba desencaminada pero si yo ando cegata perdida no es por culpa de la lectura, es por culpa de la genética.
Los niños siguen siendo niños, siguen jugando con juguetes, siguen jugando en los parques y desollándose las rodillas (al menos los míos). Los videojuegos, sin dejar que los niños jueguen hasta que se les combustionen las pestañas y se les queden los pulgares planos tienen su lado positivo y hasta terapéutico.
Según un artículo de la revista Quo ayudan, entre otras maravillas, en la dislexia y en la motricidad fina. Jugar al Call of duty mejora la agudeza visual. Igual si empiezo a jugar de manera compulsiva cuando llegue a vieja tengo vista de lince.
No sé si la base ciéntifica del artículo es la misma que la de los remedios de Txumari Alfaro pero me ha parecido aportar otro punto de vista al lado oscuro de los vídeojuegos.
 El otro día jugando al Sonic Transformer (carreras de coches) y en un subidón de adrenalina porque había llegado la primera, amenacé a mi marido con sacarme el carnet de conducir. Mi marido me juró y me perjuró que  la conducción real, aunque algunos memos lo crean conduciendo como en el gran turismo, no tiene nada que ver con los juegos de consolas.El coche no despega cariño, no despega.

 En fin, yo mantengo la esperanza que en un futuro no muy lejano jugar con videojuegos esté tan bien visto como en la actualidad leer libros. Y lo dice una adicta a la literatura.
¿Y vosotros? ¿Qué opinais?

3 comentarios:

Ruth Solé dijo...

Como todo en su justa medida esta bien. Y lo digo yo que soy adicta al candy crush!! ajajjajajaja

mientrasleo dijo...

Opino igual, en su justa medida y siempre pendientes de ellos. Sin usarlos para quitarse de encima a los más pequeños
Besos

Padre Friki dijo...

Totalmente de acuerdo. Yo fomentaré que los videojuegos son un hobbie más, igual que otros como leer o ver películas.

Estoy harto de leer comentarios de que "se les va a poner la cabeza cuadrada" o que se enganchan.

Bueno, y muchas más chorradas que he tenido que aguantar... en fin: videojuegos SÍ.