miércoles, 11 de septiembre de 2013

¿Y tú? ¿Qué clase de idiota eres?

Están siendo días intensos los que estoy viviendo, esto de ver a Ana Botella hablando inglés nivel Dora la Exploradora me ha hecho reflexionar sobre la estupidez  humana (idiotez o imbecilidad que más o menos, es lo mismo) y más habiendo consultado con la Wikipedia que la concejala de Madrid estudió primaria y secundaria en el colegio religioso Las madres irlandesas. A juzgar por el nivel de inglés adquirido, tenían de irlandesas lo que yo de monja.
Los colectivos en los que tengo que depositar algo, mi dinero, la educación y la salud de mi familia, me provocan muchísima desconfianza. Creo que es la principal causa por la que mis hijos no han asistido a la guardería. Preservarlos cuando más tarde mejor de posibles idiotas para que al menos, cuando ya asistan a la escuela, puedan verbalizar sus experiencias cada vez que se topen con un ejemplar de imbécil adulto.

Porque te puedes librar de algunos estúpidos, de un amigo idiota,  de un conocido, hasta de un cónyugue del que la estupidez se haya ido apoderando de su ser de manera gradual. Pero en determinados momentos de la vida no puedes deshacerte de ellos y no toca otro remedio que aguantarse. Si es un compañero de trabajo, o peor aún, tu jefe, estás perdido. Si es el médico que va a operarte de apendicitis la cosa pinta fatal, estás muerto. Si te ha tocado la desgracia de tenerlo como progenitor te vas a gastar una pasta en psicólogos. Si eres español, estás de enhorabuena, la cantidad de inteligentes por metro cuadrado es muy baja pero en contra, la de enchufados, muy elevada. Vas a tener que emigrar a otro país para ejercer las cuatro carreras universitarias.

También hay grados de idiotez, hay idiotas integrales como la mayoría de políticos de este país (en todos los partidos, aunque en el PP son como las cucarachas, muchos y resistentes). Otros son "parciales" como lo fue Mozart en su momento, un genio para la música y un auténtico fracaso en las demás áreas de la vida.
Lo peor de todo esto es que si unes estupidez y poder tienes un cocktail mortal. Las guerras empezaron porque dos idiotas poderosos no se pusieron de acuerdo y millones de imbéciles "de a pie" los secundaron y otros millones de imbéciles incrédulos pensaron que no podía ser y miraron hacia otro lado...

Ya lo dijo Bertrand Rusell: "El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes llenos de dudas."
Esta cita me va como anillo al dedo para rebajar el nivel de poderío y lo trasladarlo de nuevo al ámbito educativo y sanitario. Cojamos un profesional que se extralimite en sus funciones, un pediatra que además de diagnosticar enfermedades y administrar vacunas te recete "nestléayuditas" (leche de fórmula por si algún estúpido no me entiende) para establecer la lactancia materna. Por supuesto la lactancia directamente a tomar por culo. O que el niño empiece el colegio y la profesora de parvulario  comente que esto de colechar con el niño (te han preguntado en un cuestionario cómo y con quien duerme el niño y has sido del tipo imbécil-honesta) lo vais a solucionar en cuanto el niño se adapte (hecho real contado por una amiga, juro que no soy yo porque los míos duermen solitos, aunque con Ángela también me han pasado un cuestionario parecido y es otra escuela). O un psicólogo infantil achaque a algo patológico que el niño de dos años al que está examinando, muestre más interés por los cochecitos que por las construcciones de madera...
Tampoco se van a librar de está los imbéciles de la OMS, esos que han ido casas por casa y afirman que todas las mujeres pueden amamantar.
Conclusión: que la imbécilidad es gravemente perjudicial, no para el que la padece, sino para el que la soporta.
Que conste que yo tampoco me eximo. Yo soy una imbécil más del ámbito emocional, que todavía confía en el lado bueno de las personas. Una idiota que cada día intenta gritar menos a sus hijos y mejorar como madre para que no tengan que tarifarles horas a un psicólogo para arreglar lo que yo hice mal. Una imbécil que cambia de canal cada vez que aparecen imágenes de cadáveres en Siria. Que se sigue indignando ante las injusticias del mundo, divinas o humanas.
¿Y vosotr@s? ¿Que clase de idiota sois?

10 comentarios:

Merche dijo...

Yo soy una idiota ingenua que me creo lo que me cuentan y las casualidades del ciberespacio. ;) Pd. Lo de Ana botella es la leche. Pero para algo ha servido, para sacar ese humor tan único que tenemos los españoles. Besos.

Conxi dijo...

Ai si Merche el juego que va a dar esta mujer por los siglos de los siglos jaajajajaj y lo del ciberespacio aiiii, un besote guapa y gracias por comentarme.

Ruth Solé dijo...

Jajajajajajaja buenisimo post. Yo idiota integral por creerme mas lista que nadie y me la dan con queso cada dos por tres.

Que le vamos a hacer, de todo se aprende no?? O igual no...

Conxi dijo...

tu lo has dicho o igual no

El Marido dijo...

Saludos a todos.

Soy el esposo de Conxi. Ella puede confirmarlo. Le avisé de este mi comentario.

Escribo por dos cosas... La primera para comentar que cuando alguien del sexo femenino usa la ironía comparándose con una monja, es válido siempre que no sea mi mujer. La segunda para rogar a todos aquellos que lean su blog, que por favor hagan comentarios sobre sus entradas.Le resulta muy fustrante no saber que piensan sus lectores. Y a mi me fustra su fustración.

Saludos.

Conxi dijo...

Gracias cariño jajaja estoy por censurarte el comentario, te vas a enterar tu de lo que vale una monja irlandesa!

paula sd dijo...

conxi, soy fan de tu marido desde este momento, jajajajajajajaj
Por el demás, una idiota más.
besos

Conxi dijo...

Paula jajaajaj a mi me ha sonado a llamada desesperada y no se lo censuro porque es mi marido (y lo de la monja ni te cuento jajajaaj)

Circe dijo...

Uysss... Qué gesto el del esposo, yo también soy muy fan (a buenas horas quién tú sabes haría algo así, me diría " pues chapa y déjate de cuchufletas o pon más tags de sexo) jajaja

Volviendo al tema de la entrada: es curioso, yo llevo tiempo dándole vueltas también a la idiocracia que impera.
Los ineptos proliferan como setas en este eterno temporal, y se les da cancha: puestos de responsabilidad o se les encumbra en programuchos telebasura. Y el mensaje es claro: si los idiotas triunfan, para qué esforzarse en estudiar, una pandemia que me río yo del Apocalipsis zombie. Miedico...

Lourdes L. dijo...

Me ha encantado tu entrada. Soy del grupo de las incorregibles idiotas optimistas que siguen confiando en que todo es susceptible de mejorar, aunque el día a día se empeñe en constatar lo contrario ^_^
Besotes