lunes, 9 de septiembre de 2013

Amigos de fatigas



Mi hijo Gabriel tiene tres amigos de sueño inseparables, Cucufante, León y Oso. Un alarde de imaginación al bautizarlos.
 Los tres son de Zara Home donde estuvo mi cuñada trabajando bastante tiempo. Cucufante llegó en su primer cumpleaños. Fueron inicios duros porque no le hacía ni puñetero caso pero los lazos de amistad acabaron por forjarse hasta volverse inseparables. Luego llegó León, es que es tan tan bonito con esa original melena. Y por último llegó Oso, al cual le costó más integrarse. Afortunadamente hubo unas vacaciones de por medio y como Oso era el menos “estimado”  decidimos sacarlo a ver mundo, por si se perdía, el trauma no fuera tan grande.  No sólo regresó sano y salvo (un poco más sucio porque se cayó en un charco, nada que no pueda arreglar un lavado), además consigió labrarse un lugar en el corazoncito de su dueño dejando a León con el síndrome del hijo mediano.
Como podéis observar en las fotos están en perfecto estado de conservación, y exceptuando un imperceptible zurcidito en una pata de Oso, parece que no hayan pasado casi cinco años de su llegada a esta casa (se llevan pocos meses entre ellos).
Ángela tiene a Vaca (otra que sigue los pasos del hermano) alias Mu. También la trajo la tía Vanessa, suministradora oficial de amigos peluchosos nocturnos. Esta vez del Imaginarium. El proceso fue parecido, ignorarla largo tiempo hasta que un día se volvieron inseparables. Lo malo es que Mu es vaca única a jornada completa y su experiencia vital es más intensa. Sus funciones también son de exterior: se ha rebozado en la acera innumerables veces  y le han pasado las ruedas del carrito por encima otras tantas, la hemos perdido en el Corte ingles y como tiene todo el amor del mundo a sus patas, se las he tenido que tunear dos veces, igual que el cuerno derecho que está injertado (con lo que me gusta a mi coser, supongo que captáis la ironía). Vamos que como en el matrimonio, para lo bueno y para lo malo, al ser su compañera de fatigas se ha llevado muchas indigestiones de su dueña con sus consiguientes tropezones y muuuuchas lavadoras, y así está la pobre:
 Hemos buscado sustitutos, un Timmy que también ha pasado lo suyo y aunque duerme con más peluches su vaca ocupa el lugar de honor, bien pegadita a su lado, no se vaya a escapar.
Me hace mucha ilusión guardar a los cuatro amigos pero me da a mi que la pobre Mu no va a sobrevivir a otra lavadora.

P.D: esta es una "redifusión" ya que algunos posts me los llevé de otro blog donde participaba. A fecha de hoy a la vaca se le ha caído, irremediablemente un cuerno y está a punto de perder las dos patas para siempre.

4 comentarios:

EvaB dijo...

Ooooooooooooooh...María duerme con un osito de peluche que era mío!! Para tener más de treinta años, está estupendo, eso sí, con algunos cosidos y parches :)

Conxi dijo...

Lo de la vaca ya no tiene remedio jajajaja tiene unos agujeros q parece q se la hayan comido las polillas!

Ruth Solé dijo...

Ricard tiene a Dudú, un oso mantita rastañoso y que da una manía y aún duerme con él todas las noches.

Robert tiene a ratita. Otro peluche mantita que él mismo eligió entre otros que teníamos.

Lo peor es lavarlos. Hay que hacerlo de escondidas porque si no no huelen como les gusta.

Conxi dijo...

Ruth, lo de rastañoso es entre que lleva rastras y es roñoso jajaajaj. Yo si los puedo lavar, bueno, la vaca es que no ha quedado otra muchas veces, Ángela no se queja que no huela igual (es que esa vaca huele a tigre a veces jaajajaj) es que se pone delante de la lavadora angustiada hasta que no acaba el ciclo y la tengo que secar con el secador de pelo, vamos si la meto en la secadora ya me quedo sín...