lunes, 2 de septiembre de 2013
Vuelta y revuelta al cole
Mi niña empieza el cole. Una parte de mi (como un 90%) se siente tentada por tirar unas cuantas serpentinas al aire y abrir una botella de cava en cuanto cruce la puerta. El otro 10% restante, que sí, que la voy a echar de menos, pero vamos, que no la envío a un internado, ni siquiera se quedará en el comedor. Sólo voy a estar cinco horas al día menos con ella.
Mi hermana si se lamenta: ai que pena, ahora cuando quedemos para hacer un café no voy a verla. Pues nada mujer, yo si quieres te la facturo y le haces homeschooling ahora que está tan de moda, la educas académicamente hablando, en tu casa...
¿Y lo tranquila que me voy a tomar ahora el café y el croissant sin tener que levantarme cincuenta veces a sacarla del cochecito o moto de moneditas de turno? Por fin el camarero no se acordará de nuestra ascendencia al recoger el sembrado de servilletitas de papel pintadas con el boli que su tía, muy previsora, lleva siempre sabiamente en el bolso, no como yo, que soy una mala madre y siempre me olvido los lápices de colores y la libreta en casa para que se entretenga.
Lejos, pero que muy lejos queda aquella pregunta ingénua a mi hermana cuando Gabriel era un bebé tranquilo y bonachón y no sabía lo que se me avecinaba. ¿Y no te dio pena dejarlos en el colegio? (a mis sobrinos) La respuesta fue uno NO y una careto de ai mujer espera a que crezca y verás...
Fuera ironías, Ángela es estupenda, me ha dejado hacer las tareas domésticas sin rechistar, que no te bajes del sofá que está el suelo mojado y ella no se baja, además siempre solícita a ayudarme, me da las pinzas de la ropa para tender, pasa la gamuza para quitar el polvo y aunque a veces se han puesto las cosas tensas en la cocina no toques que te quemas, no abras los cajones de los cuchillos, cierra la nevera que se escapa el frío. Ya me gustaría ver a Arguiñano si seguía haciendo chistes si tuviera que cocinar con una mocoseta llorándole en la puerta de la cocina.
Por lo demás si echo la vista atrás (ya me está entrando la nostalgia) una santa...
Pero el deber es el deber, y el deber le llama. Empezará con tres años y ocho meses, muy hecha. Su currículim contará con un cursillo de defensa personal nivel avanzado por gentileza de su hermano (por qué le pegas a tu hermana no no le pego, le estoy enseñando a defenderse). Por otro lado espero obtener mi justa recompensa. Por su bien y por el mío, que consigamos una correcta y a ser posible rápida adaptación. Porque si tengo que volver a escuchar llantos los próximos tres cursos todas las mañanas a la puerta del colegio no respondo de mis actos e igual mi marcador de mamá ya no grita vuelve a partir de cero.
Con ella esta etapa la vivo con ilusión, porque con Gabriel la viví con mucha angustia, con mucho miedo, sin poder poner en práctica eso de respetar los ritmos, sin saber hasta que punto él se iba a poder desenvolver sólo, por mucha ayuda que tuviera de la profesora. En fin Gabriel es Gabriel y Ángela es Ángela. Ahora en su escuela también están cambiando muchas cosas, podemos acompañarlos más días dentro del aula para que el proceso sea más gradual y menos traumático.
Ángela sí, es grande, por dentro y por fuera, pero tiene sus miedos y los manifiesta a lo grande también. Soy realista, no deja de tener tres años, pocas veces se ha separado de mi lado y es probable que llore los primeros días.
Pero preparamos las cosas las dos con ilusión y la hago partícipe. Lo contenta que está con su mochila nueva. Y guardaré el bocata de nosilla y la agenda y la bata como la del tete.
Hay mi bebota preciosa, que grande te me estás haciendo...
domingo, 1 de septiembre de 2013
Invasión alienígena
Siempre hay una primera vez para todo. En mi caso es la segunda.
En el fondo de mi ser albergaba la esperanza que no llegase este momento. No lo esperaba tan pronto y menos porque Ángela aún no ha empezado el colegio.
Habemus piojus.
Es increíble lo que le gusta hablar a la gente. Antes de que naciera Gabriel tuve que tragarme opiniones gratuitas sobre la futura convivencia de mi hijo y las gatas. La peligrosidad que suponía para el embarazo por la toxoplasmosis. Me harté de escuchar sobre las enfermedades y alergias que estas le podían transmitir y los arañazos que podían ocasionarle. O los bichos…
Sin embargo desde que mis hijos tienen vida social infantil han convivido con virus varios. Hasta que han aprendido a defenderse han soportado no sólo arañazos por parte de otros niños, también pellizcos, tortazos, patadas y hasta mordiscos sangrantes.
¿Amenaza mis gatas? Ni por pulgas. Comparándolas con otros niños son completamente inofensivas y más limpias que las cabezas de algunas personitas.
Yo no había visto un piojo en directo, tenerlos que recuerde, una vez, pero no fuimos formalmente presentados por mi madre.
Mi suegra me preguntó hace poco, ¿ya revisas a tu hija? Gabri siempre lleva el pelo muy muy cortito, y ella melenita por la oreja. Sí, la reviso pero os refresco la memoria, soy altamente miope y los piojos son milimétricos. Esperaba reconocerlos así, a simple vista, que me saludasen como si los fuera a recoger al aeropuerto.
Mi suegra es peluquera y aventajada en el asunto: madre, experta en cabezas y en la fauna que los habita. Debería de haber hecho una ponencia sobre el tema. Como Felix Rodriguez de la Fuente pero especializada en piojos, conocedora de sus costumbres (anidan en la raíz) y de su fisonomía (si son negros y grandes es que llevan tiempo) y de su reproducción (uno solo te la lía parda). Además tiene una teoría de la conspiración piojil. Igual que la madre genérica de Amaya Ascunce creía que los cromos que repartían a la salida de los coles llevaban droga, mi suegra está firmemente convencida que los laboratorios que fabrican los champús antipiojos, los reparten a la salida de los colegios. A puñaos. Como alpiste para gallinas. Reiros sí, pero tiene algo de sentido.
Yo, lo que de verdad creo es que por falta de higiene de unos, pagamos justos por pecadores.
Ahora está jubilada y sólo ejerce con la familia. El jueves estaba cortándole el pelo a mi hija, y me transmitió la buena nueva. Me enseñó las liendres que parecían una salpicadura de helado o de yogurt. Tras revisarme la cabeza por favor Pepa dime que no hay dime que no, mi corazón iba a estallar de dicha, no encontraba inquilinos pero si algún descendiente.
Mi marido no tiene un pelo de tonto, así que una cabeza menos por la que preocuparse.
En estado de shock me bajé al mercadona en busca de un remedio inmediato y compré una botella de champú genocida que es bastante ineficaz y una liendrera que tampoco sirve de mucho, se abren las púas y no los caza bien, a Ángela no le pescó ninguno pero sí me pareció ver alguna liendre. Nada más llegar a casa me metí en la ducha y me lavé la cabeza con el producto. Me paso la liendrera y pesco uno, o al menos eso parece. Llamo a mi marido como si hubiera cazado una rata y acude, con las gafas de cerca y una lupa, dispuesto a proceder a su correcta identificación y a ficharlo si es necesario.
-Pues yo diría que sí, concluye Sherlock mirándolo al trasluz.
-Anda interrógalo a ver si le sonsacas de que cabeza viene.
Lección aprendida, he descubierto varias cosas:
-Los piojos SI van al pelo teñido (aunque me he sacado tres contados y ayer la liendrera salió limpia cosa que con Ángela aún le he cazado alguno).
-Que hay madres que te avisan y otras que no.
-Los adultos también tenemos piojos pero la mayoría se callan.
-Que deberían hacer cursos prepiojos, a mi nadie me preparó para esto. Intuía que tenía que pasar noches en vela, limpiar vómitos, cacas y mocos, armarme de paciencia para que aprendieran a pedir pipi y caca, dejarlos en el colegio llorando con el corazón encogido. Pero no estaba preparada para despiojar a mi hija como las monas del zoo a las suyas.
-Que todo llega chicas, todo llega, no bajéis jamás la guardia que están por todas partes y compraros una liendrera en la farmacia, a mi me costó 15€, lo tomaré como una inversión.
sábado, 31 de agosto de 2013
Mami tengo miedooooo
Sin embargo Ángela es doña fobias, supongo que es la edad pero es que todo le da miedo. Este mediodía sin ir más lejos este par me ha hecho sudar tinta en el lavabo de un restaurante. Mientras desfilaban por mi mente imágenes terroríficas de los programas de Chicote, si así está el lavabo, cómo estará la cocina, mi hijo hacía caca aferrado a mis brazos para no caerse dentro de la taza del water sin tapadera, igualito que di Caprio con la Winstlet en Titanic antes de hundirse en el mar del Norte. Al mismo tiempo Ángela gritaba llamando a su padre cada diez segundos papiiii está ozcuroooooo , los que duraba el puñetero sensor de luz mientra yo intentaba darle otra vez al interruptor sin soltar a mi hijo, gritándoles a los dos como en la escena de un crimen ¡No toqueis NADA!
A lo que iba, que mi hija es una cagueta.
El maniquín de la abuela que usa para los collares que no tiene cabesa, me da mucho miedo mami. La abuela que tiene un corazón de oro ha recluído al pobre maniquín en el fondo del armario.
Baja la persiana mami que me da mucho miedo el árbol. Juro por Dios que no ha visto Poltergeist. Este verano la pobre ha sudado la gota gorda con la persiana bajada hasta abajo.
El nenuco y el pelo de muñeca: tiene una nenuca nueva a estrenar, impecable, estoy por adoptarla con lo rebonicos que son los nenucos. Le toca el pelo con el pulgar y el índice y pone una cara que en vez de pelo de muñeca parece que esté tocando mierda. No la quiero en mi cuarto que me de mucho miedo mami.
A Gabriel le encanta que nuestras gatas le hagan una visita antes de dormir (él siempre duerme con la puerta cerrada) pero ella hasta que concilia el sueño está con la puerta abierta y la luz del pasillo encendida me da mucho miedo la oscuridá mami, y no las soporta en su habitación. Mamiiii me da mucho miedo que está la Nit/Lluna.
Los dos esqueletos que ha habido en la clase de su hermano: uno es nuestro. Cuando lo montamos para llevarlo a la clase (proyecto del cuerpo humano) ni le echó cuenta y una vez que lo vio todo bien puestecito en la entrada (entramos a buscar a los peques hasta la clase) le dio un ataque de histeria. Nooooo, el queleto nooooo que me da mucho miedooooo. La profesora que es una santa bendita y que con suerte le va a tocar este curso, me lo devolvió en una caja anónima de zapatos para que Ángela no supiera lo que había dentro. Pero no me digais como, lo sabe, así que estoy por enterrarlo en algún parque con caja y todo como si fuera el cadáver de un asesinato.
Al pan pan...
Por el hecho de ser mujeres nos toca las narices esto de aguantar anuncios chorras con connotativa sexual sobre las compresas y los tampax, no nos queda otra pero ¿y los de fibra, laxantes y demás historias para ir al baño?.
Mi marido, como buen ejemplar masculino, es experto en encontrar el doble sentido a todo, sobre todo si hay un mensaje sexual detrás. Estaba viendo el anuncio de All Bran que dice textualmente: moja tu delicioso y tierno bizcochito. Eres un salido, le dije, si es un anuncio de fibra, por dios…
Aunque ya había conseguido su objetivo, sembrar la semilla de la duda en mi cerebro, también, retorcido. Pensando, pensando, se me ocurre, hay que ver, el único hombre de toda España que tiene extreñimiento es José Coronado. No es posible.
Parece ser que las mujeres tenemos más predisposición a padecerlo que los hombres, por causas hormonales y por el embarazo (momentos gloriosos aquellos sobretodo cuando la cabeza de una criatura de tres kilos y su gravedad correspondiente te comprimía las tripas…). Os estareis planteando a santo de qué, viene este post. Muy sencillo, a diario nos bombardean con la importancia de cuidarnos por dentro y por fuera, en cuerpo y mente, de llevar una dieta sana y hacer ejercicio. De maquillarnos, sentirnos guapas. Pues ir al baño con regularidad, es importante. Y cuando nos convertimos en madres, el típico tópico que tanto comentamos: ni para cagar tenemos tiempo. Y encima acompañadas.
Parece que nuestro colon y su función, tenga menos importancia que un riñon, o que nos incomode más nombrarlo, como cuando mi hijo de casi seis años dice culo y se ríe (o los minimoys de Gru). Me parece absurdo. El cuerpo con todos sus órganos, es una maquina perfecta, es de tontos avergonzarse de una parte que nos ha sido dada para toda la vida, siendo la segunda causa de muerte por cáncer, un órgano que hay que cuidar para que mantega su correcto funcionamiento el máximo de tiempo posible.
En nuestra cultura le hemos atribuido parte de la responsabilidad de nuestras emociones, como la del amor, al corazón, pero pararos a pensar, es nuestro sistema digestivo quien acusa primero nuestros sentimientos, el que se encoje de miedo, el que siente mariposas cuando vemos a la persona que deseamos o amamos.
Y no divago más que parezco Punset.
Hay enfermedades del sistema digestivo como La enfermedad de Crohn o menos graves pero también muy molestas como colon irritable el cual una servidora padece. Es uno de esos temas tabús, como para algunas personas, el sexo. Que uno caga, o defeca si lo preferís más fisno, es una realidad. Y que para millones de personas, en un momento dado se convierte en un problema, un hecho. Quien no ha vivido alguna vez una situación en el metro como el del anuncio de Micralax (medicamento que debeis evitar) enlace que he incluido porque me parece la mar de original (veis, otra mujer cagada). Pues imaginaros que esta situación puntual se convierte en una realidad cotidiana. Nos vamos al extremo, o mucho o poco.
Tengo un amigo que también sufre de estas molestias, debe ser el segundo hombre de España que no va al baño con regularidad. Cada vez que nos vemos, en vez de hablar de la última película que hemos visto, hablamos de suplementos de fibra. Así de escatológico, parecemos dos viejas contándonos nuestras dolencias. Yo admiro a mi amigo porque así como mi enfermedad se ha ido regulando y atenuando con el paso de los años y mis dos embarazos, la suya no. Le han hecho veinte mil pruebas para llegar siempre al mismo diagnóstico, colon irritable, el saco roto donde van a parar todos los tratornos digestivos no-diagnosticables. A los veintepocos años perdió veintimuchos kilos en pocos meses por un exceso de apego al lavabo. Lo pasó realmente mal porque los médicos no encontraban lo que tenía. Pero él, al mal tiempo buena cara, le encanta viajar y no ha renunciado a su pasión de recorrer medio mundo visitando, además de los lugares más emblemáticos, sus wateres.
Ahora se va a la India y sólo pensarlo me entran retortijones de barriga hasta a mi.
A lo que iba.
A todas las que padeceis en silencio este tipo de trastornos temporales (o
crónicos) teneis varias opciones. Los cereales tipo muesli, All Bran,
Fitness o Special K. Un consejito, probadlo siempre en fin de semana o una
mañanita que no tengais que salir de casa. Una mañana antes de irme a trabajar
me eché en el café con leche los Special K que solía tomar mi madre en el
desayuno y me pasó lo mismo que a la mujer de Micralax. Si teneis unos
intestinos intrépidos id con cuidadín, los cereales de este tipo son de efecto
inmediato. Son más recomendados para el extreñimiento.Si no teneis punto medio, os recomiendo una fibra que es de las mejores que he probado, Casen fibra, no produce efectos adversos indeseados y no tiene ningun sabor. El problema es el precio, sobre los 14€ catorce sobres.
Así que me pasé a la bio3 que es mucho más barata, unos 6€ la caja de 40 sobres. El sabor no es muy agradable.
No os olvideis de tomarla una vez al día. SIEMPRE. Y beber al menos un litro y medio de agua al día. Recordad que no es un laxante y que los resultados no son inmediatos, tomado con regularidad al cabo de una semana se obtiene el efecto deseado…
Con los yogures del Coronado no me he atrevido, a ver si alguien me cuenta su experiencia.
Espero que no me encontreis tan bruta como Camilo José Cela y su famosa palangana cuando lo entrevistó Mercedes Milá hace unos cientos de años.
Las cosas por su nombre y como dice el refrán, caga el rey, caga el papa y de cagar nadie se escapa.
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